Con el carrito del helao. Las dietas de Caja Navarra (X). El regreso.

Cuando parecía que el culebrón de las dietas había llegado a su fin, descubrimos que la cosa va todavía para largo. La tenaz Juez Benito se ha visto obligada, debido a la decisión del Supremo, a aparcar la vía del cohecho impropio, lo que no significa que dé por zanjado el asunto. Al menos, no a día de hoy.

Quedan pendientes otros posibles delitos, como los créditos favorables a miembros de los órganos de dirección y familiares, la sospecha de prevaricación de miembros del Gobierno de Navarra ante la falta de inspección de la entidad o las aclaraciones sobre el informe pericial de la Guardia Civil relativo a los archivos electrónicos de las actas de la Permanente, en el que se constata que 12 de los 16 documentos fueron modificados con posterioridad, dos de ellos después haberse presentado las denuncias en el juzgado.  Sobre las consecuencias políticas del cobro de las dobles o triples sesiones sin contenido alguno, mejor no hablamos para no llevarnos un mal rato porque “consecuencia” y “política” son términos incompatibles en nuestro país.

Pero detengámonos un momento en la presunta modificación de las actas. Según el abogado de Miguel Sanz, el señor Eduardo Ruiz de Erenchun, "el soporte informático tiene el valor que tiene y el hecho de que haya modificaciones es perfectísimamente legal". En estos tiempos barcenianos que nos está tocando vivir, no extraña (y es triste) que alguien defienda la poca validez del soporte informático, pero las argumentaciones del abogado de Sanz no dejan de abochornar. “Cada vez que se modifica una coma o una tilde en un archivo de Word”, dice el letrado, “se modifica la fecha”.

En fin, que nos toman por idiotas.



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