miércoles, 23 de marzo de 2016

Cintora a pie de calle o ¿será mejor que me calle?

Imagen de Cuéntame cómo pasó (TVE) Cintora a pie de calle (Cuatro)

Ayer, por consejo de un amigo que intuía, como yo, lo que podía ocurrir, decidí no ver el programa de Jesús Cintora en Cuatro, en el que se iba a incluir una entrevista que se me había solicitado (insistentemente) desde Cuarzo Producciones. Según me dijeron en estas primeras conversaciones telefónicas, estaban preparando un nuevo programa y querían dedicar uno de los capítulos a la educación (así me lo indicaron, a la educación en general) a propósito de la publicación de mi libro Contra la nueva educación, pues les "interesaba mucho mi punto de vista". Pregunté entonces quién más tenían previsto que apareciera en el programa, a lo que se me respondió que solamente me iban a entrevistar a mí, que no se trataba "de ningún debate" y que pensaban también preguntar a "personas de la calle".

Días después de finalizada la entrevista, conocí que el programa tenía un título que acotaba bastante el asunto ("Malditos deberes"), un título, por cierto, con evidente intención de influir en la opinión del espectador. Supe también, por las noticias previas a la emisión del programa, que en el mismo se difundirían las opiniones de José Antonio Marina y César Bona, entre otros. Fue entonces cuando me di cuenta de que el objetivo del programa no era contraponer posturas para crear debate sino colocarme a mí en el bando de los nostálgicos, reaccionarios y torturadores de niños, para ensalzar las nuevas (nuevas, ja) corrientes pedagógicas buenrollistascelebradores de lo lúdico (por usar la expresión que mi admirado Antonio Muñoz Molina emplea en el prólogo del libro). Así, en la intervención de Cintora en el programa de Ana Rosa Quintana, este relacionaba el "esfuerzo" con aquello de "la letra con sangre entra". 

Ahora que ya he podido ver el programa, quiero manifestar que no estoy de acuerdo ni con el título, ni con el enfoque ni con el trato desigual que se ha dado a uno y otros. Les argumentaré enseguida por qué tengo tan mala impresión del programa de ayer.

Un programa que, según su director, pretende buscar "explicaciones a los asuntos que más preocupan a la sociedad española desde todos los ángulos posibles" no puede comenzar con un vídeo en el que la conclusión ya está extraída: los deberes son un abuso. Y ha de ser coherente con su finalidad (manifestada públicamente) de enfocar los temas "desde todos los ángulos posibles". Me temo que la única voz discordante en el programa fue la mía. El programa podría haberse orientado de varias maneras, quizás preguntando para intentar después encontrar respuestas: "¿Son excesivos los deberes"? "¿Son útiles los deberes?" "¿Cómo han de ser los deberes?" Pero no. Durante el primer minuto de programa ya se nos había asegurado que son un abuso. Para redondear este comienzo, en la entradilla, una voz en off relaciona el abandono escolar prematuro con el exceso de deberes (que ya es relacionar) y nos explica que estamos, respecto a la media europea, en la cola en cuanto a lectura, ciencias y matemáticas (¿¿por culpa de los profesores que mandamos deberes?? -por cierto, yo apenas mando tarea para casa-). Para el periodista Cintora, pese a lo mal que funciona el sistema educativo, seguimos sin tener un "pacto político para la enseñanza" (y que no lo haya, por favor -esto es mío-). Sigamos.

Cintora llega a una casa para empezar el día cambiando impresiones con dos niñas justo antes de ir al colegio (las niñas, no Cintora). Vemos un despertador que marca las siete y media de la mañana, parece que para dar a entender lo traumático que es para los niños madrugar (dependerá también, digo yo, de la hora a la que se acuesten y de si antes de dormir charlan o leen o se dedican a ver la tele o jugar a la play o con la tableta de papá -o la suya propia-). La madre se lamenta de la cantidad de tareas que tienen sus hijas. El periodista se pregunta si "se puede vivir" así. Claro que incluye en ese sinvivir las actividades extraescolares a las que les apuntan los padres (porque ellos quieren, ¿no?). Por lo demás, ¿quién podría defender un exceso de deberes? ¿Son perjudiciales los deberes por el hecho de ser deberes o lo son solamente si están mal planteados o son desproporcionados? Parece que estas preguntas no son pertinentes. O sea que son impertinentes. 

Pregunta Cintora a una de las niñas "si le gusta ir al cole". No sé qué respuesta esperaba, la verdad, pero no parece sorprenderse cuando la niña dice que no (bueno, que "a veces sí a veces no"). Lo mejor viene a continuación. "¿Y qué podemos hacer para que te gustara siempre?" Cintora, sin que me figuro fuera su intención, daba con esta pregunta con una de las claves del desastre educativo, pues el simple hecho de hacerla explica bastante bien por qué estamos como estamos en educación. El fin de la enseñanza ha dejado de ser que los alumnos aprendan. Ahora tienen que ir al cole contentos. No entiendo, de verdad que no lo entiendo por mucho que lo intente, por qué en el 2016 es imprescindible que nuestros alumnos quieran ir a clase. Yo no quería cuando me tocaba hacerlo y ahora me encanta estudiar. Entonces lo hacía porque me decían que tenía que hacerlo. Y no estaba de acuerdo. Prefería hacer otras cosas. Sin embargo, algo ha debido ocurrir, algo gordo, algo trascendental, que ha hecho que no podamos decirles a nuestros hijos, a nuestros alumnos, "debes hacerlo aunque no quieras". Claro que un padre o un profesor debe intentar dar las explicaciones pertinentes: "es importante para ti", "te vendrá bien en el futuro".... pero tenemos que ser conscientes de la mayoría no lo entenderán hasta mucho más adelante. Y desde luego no nos lo agradecerán hasta mucho más adelante.

Cintora acompaña a Adriana, que así se llama la niña, a la escuela, dándole ánimos como si la pobre cría estuviera dirigiéndose al centro penitenciario. Fuera, en la calle, hablan Susana, la madre de Adriana, y Eva Bailén, definida por Cintora como "madre coraje", deduzco que para reforzar la imparcialidad del programa (es un comentario irónico, sí), la autora de aquel vídeo en el que se decía que los deberes han robado la infancia a nuestros niños. Cintora, en su papel de periodista que se limita a recoger distintas opiniones sin tomar postura (en efecto, también este es un comentario irónico), le sugiere a Eva que "hay quien dice" (algo así como el "alguien ha matado a alguien" de Gila) que hay que inculcarles (en realidad él dice "meterles") el sentido de la responsabilidad y el esfuerzo", a lo que replica Eva que "a un niño de seis años no podemos meterles la responsabilidad y el esfuerzo con calzador pensando que tiene que ir ya a la universidad". Y tiene razón en parte, Eva. Primero, con calzador (que supongo es una forma de decir "a las malas") es mejor no meter nada, salvo los pies en los zapatos. Segundo, la responsabilidad y el esfuerzo son valores positivos que deben transmitirse a los niños desde que son pequeños, con afecto, con cariño, con infinita paciencia. Tengo un hijo de casi seis años. No trae deberes a casa todavía, pero mi mujer y yo hacemos lo posible por conseguir que entienda que debe ir asumiendo responsabilidades (siempre ajustadas a su edad) como comprar el pan, vestirse solo, cuidar un momento de su hermana pequeña... y que debe esforzarse porque lo que uno consigue con esfuerzo resulta mucho más satisfactorio que lo que le regalan. Que no cunda el pánico. Me refiero a cosas como llevar la taza a la fregadera o conseguir escribir una palabra que no le sale. "Los niños a los seis años deben jugar", reivindica Eva Bailén. ¡Faltaría más! Y aprender, que es algo que les entusiasma. Indagar, descubrir cosas que desconocían, resolver enigmas, superar retos... Inmediatamente llega otro asunto recurrente: la "educación bulímica" que, según la Sra Bailén, es aquella que consiste en "engullir" (contenidos) y "vomitarlos el día del examen" (la idea es originalmente acasiana, así que espero que Bailén no tenga problemas con los derechos de autor). Hablar de educación "bulímica" me parece, además de frívolo, ridículo. Sería como acusar a los médicos de evitar que los pacientes salgan con éxito de una operación porque pueden volver a enfermar. Un paciente ha de curarse y tratar de cuidarse después. Un estudiante que no repasa lo que ha estudiado para un examen, olvidará casi todo (nunca todo). Un paciente que no sigue las indicaciones de su médico, como un alumno que estudia de cualquier manera, tiene una parte importante de responsabilidad en el fracaso del tratamiento o del estudio. En cualquier caso, afrontar un examen es provechoso como ejercicio de superación y, por otro lado, como digo, la manera de preparar un examen no puede ser memorizar sin entender nada sino memorizar lo imprescindible comprendiendo lo demás. Menos mal (hay esperanza) que otra de las madres que se unen a la conversación se declara (¡valiente!) defensora de los deberes y, ante el estupor (estoy seguro) de los asistentes, Cintora incluido, matiza con sensatez y habla de "poco a poco", de "un modo progresivo", "en función de las edades de los niños", de "ir adquiriendo un hábito de trabajo" y "a la vez", de "ir asimilando los conocimientos que se han adquirido en el colegio y en casa se pueden reforzar". Otro padres reconducen la situación hacia la conclusión que interesa, pese a la racionalidad de la madre que defiende la proporcionalidad (o sea, como yo). Pero está en minoría la pobre.

Cintora visita después un centro de esos que aplican "nuevas metodologías", a cuyos profesionales elogia por su capacidad de innovación, por ejemplo, abandonando los libros de texto (mecachis, como yo, pero lo mío no debe ser innovador). Introduce este bloque hablando de "profesores que apuestan por otra educación" (entre los que no me incluye aunque debería, porque soy partidario de "otra educación"). En ese concepto en el que el periodista no me incluye entran los proyectos (que me resultan interesantes en Infantil y en Primaria pero no en Secundaria), los talleres (ídem), el menor uso de los libros de texto (casi siempre imparto clase con material propio) y "la atención a los intereses y capacidades de cada alumno", de manera que, puesto que he sido situado en el bando de los malos, queda claro que no quiero atender "los intereses y capacidades" de mis alumnos. Por descarte. En este colegio todo se hace "a través del juego" y los chicos deciden por medio de asambleas, como Podemos (bueno, como Podemos antes. O como Podíamos). Pero me llama la atención la contradicción permanente que percibo durante la charla (vale, "asamblea"). Las respuestas de los críos cuando Cintora les pregunta por aquello que, según ellos, mejoraría la educación, son interesantes: "La atención", dice uno. "No hablar tanto", añade otro. Pues muy innovadoras no parecen las propuestas de los chicos. "¿Deberes sí o no?", pregunta Cintora. "No mandan", dice un muchacho. "¿Cuándo mandamos nosotras deberes...?", pregunta al aire orgullosa una maestra. Eso sí, mandan deberes como "castigo" (¡represión!). Pero lo mejor es la explicación final que demuestra que toda esta controversia es artificial. Para la maestra del centro que no manda deberes excepto para "castigar" o "para el fin de semana", los deberes deben mandarse "cuando son necesarios y tienen un objetivo". Asombroso. Toda esta discusión, las campañas contra los deberes, los vídeos que los hacen pasar por explotación infantil, la absurda contraposición entre felicidad y conocimiento... y terminamos diciendo que los deberes son buenos "si son necesarios y tienen un objetivo". No sigo describiendo la escena en el colegio en el que no se mandan deberes salvo para castigar, para el fin de semana o cuando son necesarios y tienen un objetivo porque el resto es un canto a la felicidad, oh capitán, mi capitán, ante el embeleso del presentador, que tiene claro que ESTO es lo que hay que hacer en la enseñanza. Y nada más.

Vayamos con mi intervención (o con la edición de mi intervención), que analizaré en varios puntos:

1.- La introducción es tan sesgada como burda. Después del ambiente chill out del centro que no sabe si pone o no pone deberes, escuchamos: "No todos los implicados en la enseñanza ponen el foco en el bienestar y en la participación de los niños. Hay profesores que priorizan la educación basada en el esfuerzo, la exigencia y el mérito". Una aclaración: como "implicado en la enseñanza", defiendo el esfuerzo, la exigencia y el mérito (y convencido). Esto no implica que desee que mis alumnos sean unos desgraciados ni que les impida participar en clase. Relacionar una cosa con la otra no puede tener otra motivación que condicionar al espectador.

2.- La ambientación escogida para la ocasión (ya la primera imagen que podemos observar es una bola del mundo), es sospechosa. Cintora llega caminando, feliz después de hablar con las maestras que, ellas sí, piensan en sus alumnos, no como yo, al instituto más antiguo de Madrid (probablemente el más antiguo de España), el San Isidro, y escoge como lugar de grabación la recreación de una aula antigua, con encerado, pupitres de los de antes, vitrinas con libros de texto y expedientes académicos de personajes ilustres... todo muy vintage. No parece que la maquilladora, que era muy amable y profesional, me hubiera encanecido el pelo para la entrevista (no se rían, me he fijado por si acaso), pero está claro que la luz eran los otros y a mí me tocaban las tinieblas. Tengo que decir que no puse ninguna pega. En realidad estuve encantado de hacer la entrevista en un lugar por el que han pasado donnadies como Lope de Vega, Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, los hermanos Machado, Pío Baroja, Vicente Aleixandre... a mí, al contrario que a otros, no me molesta si algo es viejo o nuevo sino si es vulgar o valioso.

Expediente académico de Antonio Machado en el Instituto San Isidro 

3.- Jesús Cintora empieza leyendo el título de mi libro y la contracubierta (lo único que había leído del ensayo, al menos en el momento de la entrevista) y me mira como si pensara que me iba a retractar. Pues mire, no, sigo pensando igual que cuando escribí el libro. Soy de los que piensan que se puede cambiar de opinión, pero no cada dos semanas.

4.- Rotulan: "Alberto Royo. Maestro", lo cual es incorrecto (pese a que sabían perfectamente qué soy) y tiene una influencia determinante en la confusión con que algún telespectador poco sosegado ha recibido mis comentarios, que, por supuesto, son aplicables a una etapa como la Secundaria y no a Primaria o Infantil. En varios momentos recalco que soy profesor de instituto pero esto ni se vio ni se especificó.

5.- Me reafirmo en todo cuanto dije. Creo que el conocimiento tiene un valor en sí mismo y que debe ser el objetivo principal de la escuela. Quiero que mis hijos sean felices, como lo deseo a mis alumnos, a mis compañeros y a mis congéneres en general. Pero de lo primero me encargaré yo y no quiero que el profesor de matemáticas me suplante en esa tarea sino que se dedique a enseñarles matemáticas, que a mí se me dan bastante mal.

6.- Mi discurso, aunque las ideas son las mías, resulta algo inconexo a causa de la edición. La entrevista fue larga y entiendo que haya tenido que resumirse. Ahora bien, el hecho de que no se hayan emitido algunas de mis contrarréplicas me ha dejado sin defensa en algunos momentos. Porque, pese a que se me dijo que no iba a un debate sino a una entrevista, lo cierto es que debate sí hubo. Y no me refiero al de los políticos del final de programa (no se les ocurrirá llamar a debatir a los docentes, no, de sus propuestas mejor no digamos nada) sino a la continuas alegaciones del presentador y director del programa que, al contrario que en momentos anteriores en los que se mostraba entusiasta y radiante, en mi caso (será culpa mía) no tenía reparo alguno en discutir constantemente mis planteamientos. Esto no me parece mal, pero habría sido más honesto haberme dicho desde el principio que se me invitaba a un debate en el que mi contrincante dialéctico era el presentador.

Después de discutir conmigo, Cintora sonreía un poco más al hablar con un pediatra defensor de la neuroeducación, de los que dicen que hay que aprender disfrutando. Por momentos uno no sabía si era este o Cintora el paladín del deleite pedagógico ("PLACER", escribía el periodista en la pizarra de un aula, así, bien grande para que se viera).

La presentación de César Bona, en contraste con la de un servidor es llamativamente elogiosa. Porque para Bona, "nominado a los Global Teacher Prize", "las emociones, el respeto, la creatividad y la ilusión son tan importantes como los libros de texto". Los alumnos deben aprender a leer y escribir, pero también a manejarse en la vida. Todo este panegírico se intensifica con imágenes de César "de buen rollo" con sus alumnos, mucha luz y mucho color para dejar bien clarito, otra vez, qué es bueno y qué malo. Quién es bueno y quién es malo. Un periodista que, repito, dice buscar mediante este espacio "explicaciones a los asuntos que más preocupan a la sociedad española desde todos los ángulos posibles", no puede ser (tan) parcial. No es prudente que un periodista rebata todos los argumentos de un entrevistado y se deshaga en alabanzas con los otros invitados. Piensen solo en este detalle: mientras Cintora y Bona pasean por el parque amigablemente con la recién estrenada primavera y los pajarillos entonando sus cánticos, a mí me sitúan en una aula de los años 40. Seamos serios. O seamos unos cachondos. Pero todos. No es el momento ahora de detallar mis discrepancias con algunas de las teorías de César Bona sino de exponer, más que mi queja o mi protesta, mi sensación de pena por la manera en que se ha abordado el necesario debate educativo: de forma tendenciosa y maniquea, estereotipando a unos (a uno) y ensalzando a otros.

Bona y Cintora. Despertar de apacibles sentimientos al llegar al campo
que diría mi viejo amigo Ludwig van.

El tramo final del programa, antes del debate de expertos (la verdad es que eran políticos) está dedicado a José Antonio Marina, del que ya hemos hablado  mucho, que anima "a despertar al diplodocus". Así que vayan desperezándose.

Termino ya diciendo que, a pesar de la experiencia, un tanto desagradable, me alegro de que mi posición, 
 aunque sesgada, esté, en medio de tanta modernidad innovadora, felicidad radiante y divertido espíritu lúdico. Algo hemos ganado. Hace bien poco, palabras como "exigencia", "esfuerzo" y "mérito" brillaban por su ausencia en la televisión. Podrán tergiversar lo que pensamos, podrán malinterpretar (con mejor o peor intención) lo que reivindicamos. Pero ahí seguimos. Y no hemos de callar. Para que se siga escuchando nuestra voz en defensa del conocimiento y de una educación ilustrada, moleste a quien moleste.

108 comentarios:

  1. Mejor explicado, imposible. Estoy contigo. Enhorabuena, eres un soplo de aire fresco. Ya era hora de que se dijera la verdad de lo que está ocurriendo en las escuelas e institutos.

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  2. Aquí no tenemos ni idea de lo que es una carga de tareas excesiva, así que todo este asunto resulta algo absurdo... En otros sitios, los que de verdad tienen que ver con la famosa sociedad del siglo XXI, es otro cantar... Saludos.

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  3. No terminé de ver el programa. Una pena , con lo objetivo e imparcial que era. Tendré en cuenta sus opiniones en la próxima reunión de padres. Ánimo.

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    1. Gracias, Guadalupe. Puede recuperarlo en la red, aunque no sé si se lo recomiendo...

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  4. Alberto, es Cintora. ¿Qué esperabas? ¿Ecuanimidad? ¿Rigor? ¿Mesura? ¿Objetividad? Es Cintora, insisto.

    Decía alguien que un fanático es aquél que ni puede cambiar de opinión, ni quiere cambiar de tema. Cintora entra de lleno en esta categoría.

    Da gracias de que haya relacionado de algún modo con la Gürtel o con la Púnica...

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    1. Ay,José Mari, que el lunes tratan el Caso Nóos. Me veo como sospechoso de haber usado una tarjeta Aizoon. Pienso decir que no me acuerdo. Como la infanta.

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  5. "De que NO TE haya relacionado, quise decir, evidentemente.

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  6. He visto el programa y al igual que entiendo que a ti se te cortan muchas contrarréplicas pienso que tampoco los representantes de los otros modelos han podido mostrar que sí que hay esfuerzo por parte del alumnado con su metodología, e incluso más y más a gusto. No te conocía hasta el lunes, pero aunque sólo sea por lo "perjudicado" que te sientes, gracias al programa tienes más voz, e ideas como las tuyas también tuvieron cabida. Estoy de acuerdo contigo en que no es comparable primaria con secundaria, tengo la suerte de dar clase en las dos etapas y es muy diferente, pero también coincido en que si no escuchamos al alumnado y tratamos de entrar por la parte emocional no vamos a conseguir motivación independientemente de la etapa en la que estés, si tú no haces atractivo el conocimiento vas a dejar a muchos fuera. Quizá en tu caso estudiar por obligación de joven ahora ha supuesto que lo hagas con placer, pero sólo hay que mirar alrededor para ver que esto no es lo habitual y el nivel de barriobajerismo que hay en este país. También es muy diferente la formación pedagógica de los profesionales de cada etapa, y desconociendo cual es tu formación inicial y permanente, no puedo prejuzgar la fundamentación teórica que hagas de tu metodología. Los resultados de lo que que sí he probado están bastante opuestas a lo que tú defiendes y he visto en tu comentario, porque memorizando y machacando por obligación conseguí mucho menos que por la otra vía, y puedo afirmar que es posible el esfuerzo con interés. El hecho de memorizar una lista de reyes aporta muy poco a entender el mundo actual, y sin querer ser malo, me hubiese encantado que te la hubiesen preguntado en el programa o que me recitases la tabla periódica entera. A mí me parece más próximo a la pedagogía de Corea del Norte que a la de un colegio del S XXI donde la información está en el bolsillo de todo el mundo y lo importante no es conocerla sino saber gestionarla, aunque insisto, es mi opinión.

    Un detalle que faltó en tu comentario cuando hablas de tu colegio, con el prestigio de las personas que han pasado por allí, es que te pongas en la piel de un profesor que llega a un centro de difícil desempeño, y donde tienes unas dificultades, tanto en el aula como en casa que impiden poder trabajar como tú propones. No te olvides que hay familias que no valoran la educación y ven el colegio como un lugar hostil por numerosos motivos.

    Pienso que la televisión (algo que ni tengo ni uso) es víctima de sí misma, y el ansia por vender y simplificar le quita todo valor/credibilidad. Pero independientemente de todo esto ha estado bien que la educación aparezca y se hable de ella. También pienso que las diferentes posturas deberían evitar enfrentarse y buscar puntos comunes y de entendimiento, porque lo que es seguro es que si no hay un proyecto común en cada centro educativo el alumnado será el gran perjudicado.

    Ha sido un placer poder conocerte y te aseguro que intentaré profundizar en tus ideas, porque puede que haya cosas en las que no te falte razón y siempre se puede aprender, pero pienso que la postura que defiendes tampoco es la adecuada.

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    1. Estimado Javier:

      Creo que al resto de invitados se les ha tratado no solo de manera ecuánime sino incluso con devoción, en fondo y forma. En este artículo lo explico con detalle. Y creo también que se ha sido mucho más templado a la hora de valorar sus planteamientos en base a un equilibrio (para entendernos) entre lo académico y lo humano, que es justo el que yo defiendo. Pero en mi caso, por motivos ya mencionados, puede haber dado la sensación de que soy contrario a que el conocimiento contribuya a la formación de las personas, como por otra parte es (o debería ser) obvio.

      Es verdad que ideas como las que yo mantengo no son habituales y que el programa de Cintora las ha recogido, pero también que es una pena que lo haya hecho de esta forma tan poco objetiva. También es cierto que Primaria y Secundaria son etapas muy distintas (de ahí que lamente el rótulo de “maestro” que puede dar pie, esto también, a una interpretación errónea de lo que manifiesto). Que la motivación es importante no lo duda nadie. Yo tampoco. Lo que defiendo es que no ha de condicionar el aprendizaje. No todo nos va a motivar a priori. A veces debemos vencer cierta resistencia natural y asumir el reto de abordar algo que no nos ha parecido de inmediato sugerente. Creo (no creo, estoy convencido) de que vale la pena. Y cualquier profesor intenta hacer atractivos los contenidos. No estudio ahora por placer por haberlo hecho antes por obligación. Sencillamente, el niño prefiero jugar y divertirse que aprender. Es la madurez la que le convence a uno de que aprender merece el esfuerzo por el enriquecimiento personal que le proporciona. Mi formación es la de músico. Creo que, siendo profesor de música, es la adecuada. Estudié en el conservatorio, me titulé en guitarra clásica, me licencié en musicología, preparo mi tesis doctoral, he grabado y dado conciertos y he ejercido la docencia en escuelas de música, conservatorios, colegios e institutos. Esta es mi formación inicial y permanente, porque no dejo de estudiar (un músico jamás deja de hacerlo y un profesor no debe). No he estudiado didáctica, si es lo que me preguntas, ni creo que la necesite, porque pienso que a enseñar se aprende enseñando.

      No he memorizado jamás la lista de los reyes godos ni he pedido nunca a nadie que lo haga. La memorización es una parte más del aprendizaje. No más. Pero tampoco menos. Así que si me la hubieran preguntado, no la habría sabido. En el programa se habló de los nombres de los Austrias o los Borbones. Estos sí los sé. Y me da pena que haya quien presume de lo que no sabe en lugar de presumir de lo que sabe. La tabla periódica también me la sé. Y sin traumas. Y las preposiciones. Y no me ha quedado ningún tic nervioso. Lo de Corea del Norte me parece tan descabellado que no lo comento.

      San Isidro no es mi colegio. De hecho, es un instituto y yo no ejerzo en Madrid. No sé por qué deduces que no me preocupan los alumnos con dificultades. Deberías intuir que una entrevista editada no puede recoger todo lo que uno piensa. Durante la conversación, aunque no ha quedado en la edición final, dejé claro que al alumno que quiere aprender y tiene dificultades hay que darle todos los apoyos que necesite. Es más, la misión de la escuela pública es, para mí, ayudar especialmente a los más desfavorecidos. Imagino que esto no encaja bien en la imagen que te has hecho de mí, pero así es.

      Coincidimos en que, pese a todo, bien está que se hable de educación en los medios. Y en que hay que buscar el entendimiento, pero con un enfoque tan sesgado no es sencillo.

      Bueno, Javier, aquí tienes un espacio para opinar y discrepar cuando quieras. Un saludo

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    2. Estimado Alberto:

      Muchas gracias por tomarte la molestia en contestar de una forma constructiva, aunque parece que tenemos visiones bastante alejadas, es triste leer otros comentarios en los que el insulto o el ataque personal están por encima de los argumentos...

      Sí que es cierto que en el programa se crea un ambiente en el que tú apareces como lo opuesto a lo que se plantea como bueno, y ahí no te voy a quitar la razón, pero también parece que los otros son todo felicidad, y debería quedar claro que no lo es, porque muchas familias habrán hecho una imagen muy equivocada de lo que en realidad se hace con estos métodos, donde también hay esfuerzo y trabajo por parte del alumnado.

      También tienes razón en que no se te puede rotular como maestro y eso, al menos a mí cuando lo veía me estaba descolocando mucho. Quizá en secundaria puedan tener un mejor entendimiento tus planteamientos, aunque yo siga sin estar convencido de esto.

      Discrepo contigo en que la madurez convence a uno de que aprender merece el esfuerzo por el enriquecimiento personal que le proporciona. Puede ser así en muchísimos casos, pero hay quien abandona su interés por el colegio antes de terminar la educación primaria, y si no llegamos a "engancharlos" antes, difícil será que en su época de madurez den un mínimo valor a formarse, y en muchos casos si lo hacen ya es muy difícil poder retomar cualquier tipo de estudio. Al menos, en el contexto que yo conozco esa es la impresión que tengo, que por más que quieran, tienen tantas carencias que no pueden (y son padres y madres que se educaron con las metodologías que había hace 30 años donde no había lugar a “la nueva educación”).

      Estoy convencido que es el alumno el que debe decidir estudiar por voluntad propia, y que esto se debe trabajar desde pequeños, para que entiendan que no es su obligación, es su futuro y la mejor inversión que pueden hacer. Y aunque parezca fantasía, si gran parte del claustro transmite esta visión al alumnado, son muchos los que desde pequeños adoptarán una visión de su educación que favorecerá el adecuado desarrollo de la misma, y además arrastrarán a muchos otros. Aquí entran en juego muchas variables como por ejemplo la toma de decisiones desde el inicio de la educación primaria, algo fundamental y que sí que entra en otro tipo de educación diferente a la que yo tuve, donde no podías hacer nada más que obedecer (Y esto no quiere decir que no tengan obligaciones que cumplir sin dar más explicación que la de que “es tu deber”, pero ha de habar lugar para todo) A día de hoy desconozco si entran en tus planteamientos, así que no voy a prejuzgar si en la pedagogía que defiendes hay lugar para todo o sólo para cumplir con las obligaciones.

      Viví la formación en conservatorio hasta grado medio, así que compartimos esa vivencia. Más o menos conozco el ambiente y el grado de exigencia que hay, y pienso que esta formación que desde tan pequeño ya tiene una vía tan definida es un contexto que no es extrapolable a un aula de secundaria y menos de primaria porque no todo el mundo tiene claros sus intereses a esas edades. Donde unos van por placer y otros por obligación, quizá no en grado elemental, pero sí en grado medio, donde el que no quiere ir ya suele abandonar.

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    3. Coincido contigo que a enseñar se aprende enseñando y por esto soy partidario de que mis alumnos aprendan a hacer haciendo, a ser siendo y a estar estando. Y por supuesto que aprenderán cosas de memoria como las preposiciones, pero hay muchísimos contenidos que aprendemos de memoria y no tienen ninguna utilidad (de poco me sirve que conozcan la posición del litio en la tabla y sus valores si no saben que es uno de los principales elementos con los que se hacen baterías de móviles y que al no reciclarlos estamos dañando el medio ambiente). Por esto es fundamental que interaccionen con el mundo real para que puedan aprender muchas otras cosas que no están en los libros (Y sé que tu haces tu propio material) No sé si en tu materia pueden interactuar con la realidad más allá de tocar un instrumento musical, no sé si les hablas de la industria de la música, de las plataformas de distribución, de los festivales de música, o de las dificultades que tienen muchos músicos para vivir de lo que les gusta y de otros contenidos que en la realidad tienen mucha más relevancia que el hecho de tocar una melodía con la flauta. (Como desconozco cómo son tus clases no estoy prejuzgando nada, sólo pregunto).

      No presumo de lo que no sé si eso es lo que te ha parecido, (lo escrito también da lugar a interpretar) simplemente defiendo la idea de que la memorización hoy en día debe tener mucho menos peso del que se le ha dado tradicionalmente. Y siguiendo con todo lo que no sabemos, considero que es mucho más importante que un alumno sea consciente de lo que no sabe a que sepa algo de memoria y no lo pueda aplicar de forma práctica. El proceso de metacognición es fundamental en el aprendizaje, y debemos poner en valor también el ser consciente de lo que no se sabe. De hecho yo cuanto más aprendo a ser maestro más me doy cuenta de las innumerables cosas que me quedan por aprender, y es ahí donde se genera el espacio para que surja el aprendizaje.

      No me he debido explicar bien, porque no deduzco que no te importen los alumnos con dificultades, si no harías como muchos docentes a los que sólo les importa el salario a final de mes, y está claro que si dedicas tiempo a esto no es tu caso. Simplemente comentaba que en un centro en el que el primer reto es conseguir que tu alumnado entre en el colegio sin necesidad de llamar a asuntos sociales, es preciso hacer algo atractivo.

      Yo pienso que es fundamental que nosotros consigamos hacer buenas personas, más allá de lo mucho o poco que aprendan, pero como todo es una visión particular. También pienso que es necesario que tu alumnado te quiera, y que cuando entras en clase veas la ilusión que tienen y con la que te reciben. Y esto no es incompatible con hablarles claro y ser exigente, se puede ser muy duro con ellos, y que disfruten. Ojalá que tu también tengas un alumnado que esté deseando que entres en su aula.

      Seguro que la entrevista ha dejado fuera muchas de tus ideas, igual que las mías se van a quedar fuera porque unas líneas de texto no pueden matizar ni expresar todo lo que pienso, porque aunque discrepo bastante con muchas de las cosas que dices, seguro que en muchas otras estamos de acuerdo.

      Al menos gracias a esto me he animado a leerte, para poder contraponer tu visión a la mía, porque entiendo que por mucho que debatamos aquí no podremos llegar a profundizar todo lo que se debería sobre el tema.

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    4. Javier, te respondo un poco a vuelapluma que ando un poco liado hoy.

      Tú mismo dices: “de poco sirve (…) si no saben que (…)”. Verás, creo que hay pocas cosas que podamos considerar poco útiles y también que el conocimiento no debería asociarse a la idea de utilidad. Pero es que yo no tampoco reduzco el aprendizaje a memorizar la tabla ni por supuesto me limito en mi materia a exigir la memorización de las notas y las figuras musicales. Y en efecto, hablamos de todo eso que mencionas y de muchas cosas más. Mis alumnos no suelen tocar la flauta pero sí montamos repertorio con los instrumentos de que disponemos. No sé si hablar de las dificultades de un músico (un asunto, por cierto, sobre el que me suele gustar extenderme poniendo como ejemplo el caso de Haydn en la corte de los Esterházy) es “más relevante” que tocar en clase. Yo creo que ambas cosas son importantes. Que algunos no nos postremos ante la Innovación Pedagógica, que consideremos que la herramienta principal de un profesor sigue siendo la palabra, no significa que nos dediquemos a hablar de forma aburrida y dictar apuntes. Los profesores innovamos continuamente, jamás damos la misma clases, buscamos mil maneras de dar con la fórmula para que nuestros alumnos aprendan, nos adaptamos constantemente al grupo, ampliamos los recursos buscando e incorporando (a veces los propios alumnos nos dan una buena idea; otras veces surge por algo que hemos estudiado, leído, visto…), nos apoyamos en las tecnologías cuando es necesario y no por costumbre ni por obligación, tratamos de presentar los contenidos de la manera más atractiva y pegada a lo que un alumno hoy conoce mejor… esto es, sencillamente, enseñar. No se puede descubrir el Mediterráneo una y otra vez.
      Dices que la memorización debe tener “menor peso del que ha tenido tradicionalmente”. Pero es que ya lo tiene, hombre. ¡Que ya no enseña la lista de los reyes godos! Si estamos de acuerdo todos en que solo memorizar es una estupidez. Es una controversia absurda. Nadie defiende aprender las cosas de memoria sin entender nada.

      Es cierto: es importante ser buena persona. ¡Quién negaría esto? Pero eso es responsabilidad de los padres, que hacemos lo posible por que nuestros hijos sean buena gente. Yo me esfuerzo todo lo que puedo en esto. Y también en que mis alumnos aprendan música, conozcan la música, escuchen música, toquen música… y todo lo que esto conlleva en cuanto a hábitos y valores que son intrínsecos al aprendizaje. Lo que digo, lo que le dije a Cintora (hay que tener mala baba para difundir un momento de la entrevista con el titular “Yo no me responsabilizo de que mis alumnos no sean buenas personas”) es que no es algo que se pueda achacar a un profesor. Ni siquiera me parecería justo culpar a un maestro de infantil de tener a un mal chaval en clase. Cada uno ha de responsabilizarse de lo suyo. Eso es lo que digo. Y lo digo respetando a mis alumnos y con la intención de contribuir en su formación y en su futuro en la medida de mi capacidad y de mis posibilidades. De ahí a que mis alumnos me quieran… me basta con que me respeten, como yo a ellos. No espero que cuando entre en clase (no lo espero, no digo que no me gustaría. Sería fantástico, tanto como que no hubiera guerras o enfermedades) me reciban con la emoción de que ya ha llegado la tan ansiada clase de música porque estoy seguro que, como yo a su edad, preferirían estar en otra parte.

      Bueno, Javier, aquí tienes una ventaja: todo lo que escribes aparece publicado tal y como tú lo has escrito. Y puedes volver a hacerlo siempre que quieras. Un saludo y encantado.

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  7. Tienes razón en que el programa fue sesgado, como lo sería si lo hubieras hecho tú (quizá un poco menos). Por lo demás, en realidad representas lo peor no ya de la educación sino de la humanidad: representas la violencia, para contigo y para con los demás, el pesimismo, el elitismo, el engreimiento. Hablas del mérito... ¿qué es el mérito? ¿Merece alguien ser como es, como ha nacido, con las capacidades y las circunstancias en que ha nacido?¿Qué es el mérito? Hablas del esfuerzo: ¿de qué esfuerzo hablas: del que hace alguien cuando realmente le interesa algo porque lo ha conseguido ver significativo, o del esfuerzo de los esclavos? Nadie ha producido nada bueno en la humanidad con tu concepto de mérito y esfuerzo. Cuantos han producido algo bello y bueno en la humanidad saben que tu concepto de educación es un tremendo y triste error. Con todo, no te preocupes: tienes a la ignorancia y la inercia de tu parte. Ya Platón abogó por una educación nueva frente a la tuya, pero el oído humanos es pesimista y violento, y le cuesta mucho dejar el mundo sombrío que representas. Los alumnos seguirán sufriendo la tortura que gente como tú les prescribís. No te preocupes: una educación optimista con la naturaleza humana y comprensiva de lo que significa ser realmente libre tiene muy pocas opciones de prosperar. Los seres oscuros seguiréis dominando el mundo.

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    1. D. Juan Antonio, se lo digo con todo respeto, pero debería usted revisarse los niveles de bilis en la sangre, porque creo que los tiene un poquito elevados. De otro modo es complicado explicar tal sarta de majaderías como las que usted nos regala en su intervención.

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    2. Estimado Juan Antonio:

      Aquí queda su comentario. Por llamarlo de alguna manera.

      Un saludo.

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    3. José Mari... pues eso. Un abrazo.

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    4. Pobre Elfo. No te preocupes que Jesús-Frodo conseguirá acabar con los Alberto-Orcos que todavía quedan por las llanuras de Pellenor.

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    5. Ojo que Saruman está a punto de cruzarme con un trasgo y entonces seré letal.

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    6. A mí eso de los 'seres oscuros' me parece una de las cosas más literarias y bonitas que le pueden decir a uno... (ironic mode off) ¡Que me apunten en la nómina ya, que estoy cerúleo de envidia!

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    7. Espere su turno, Jean Jarre, espere su turno.

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    8. He leído lo de Platon y se me han trastornado los fundamentos del anima. De todas maneras no queda mal eso de ser reconocido entre los tenebrosos. Pido la vez.

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    9. Pues la lista de seres oscuros va a terminar siendo más larga que la de los reyes godos...¿la tendremos que memorizar?

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    10. Juan S. Herrera Lupión24 de marzo de 2016, 8:53

      Creo que el colegio de curas donde estudiaste te hizo mucho daño. Ánimo, hay profesionales para tratar tu problema...

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  8. Hola Alberto:
    Sé que dudaste en algún momento de la conveniencia de haber intervenido y te planteabas que, en todo caso, era una experiencia de la que podrías sacar algún aprendizaje.
    Hoy, cuando el vendaval ha pasado, pero todavía mantienes el recuerdo fresco, te pregunto honestamente: ¿qué has aprendido?, ¿qué crees que has hecho bien?, ¿qué harías de forma diferente en una situación similar planteada en el futuro?

    Gracias.

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    1. Creo no cambiaría NADA, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Y eso que SE SUPONE que somos seres superiores, y que tenemos la capacidad de aprender de nuestros errores. Debemos evolucionar y saber aceptar que a veces, sólo a veces, las ideas de otros pueden ser acertadas y admitir que nos equivocamos. Hay es donde realmente aprendemos.

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    2. Aunque Rakhar ha tenido la amabilidad de contestar por mí, voy a hacerlo yo también por si mi opinión interesa. Y de paso le recomiendo que revise la diferencia, ay, entre "hay" y "ahí".

      Alberto, he aprendido: que se puede manipular sin cambiar lo que uno dice (tal y como explico en la entrada); que hay mucha gente que está tan mal de la cabeza como para insultarme y amenazarme públicamente sin conocerme de nada solo porque algo que he dicho no le ha gustado; que la repercusión que tiene un programa de televisión debería hacer que quienes trabajan en este medio tuvieran, si cabe, una mayor responsabilidad a la hora de buscar la imparcialidad; que en este país es difícil discutir sosegadamente; que quizás, solo quizás, sospechando lo que podría ocurrir, debí haber sido menos franco a la hora de expresarme de forma contundente y directa sin tener en cuenta ante quien y en qué contexto lo hacía; y algunas cosas más cuya mención aquí no procede. ¿Qué creo que he hecho bien? Decir lo que pienso de la mejor manera que pude en un ambiente "incómodo" cuyos detalles también es mejor omitir. Pero el día que deje de decir lo que pienso me preocuparé. De cara al futuro, mi primera decisión es no volver a un programa que dirija Cintora.

      Un saludo

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    3. Hace ud. bien. Ya la sola intención de querer buscar en un programa de tv precocinado explicaciones a los temas de la actualidad indica la frivolidad sofistica del producto. En el reino de las sombras debemos manejarnos con rigor y sosiego.

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    4. No podía haberlo explicado mejor, Martín.Un saludo tenebroso.

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  9. Aquí un profesor de Matemáticas de Instituto.

    Tienes toda la razón. Ni caso al Cintora ese...

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  10. Debo de pertenecer a la Tierra Media, porque ni me reconozco entre los de "los mundos de Yupi", ni con los "Tenebrosos".

    Creo, como bien has recalcado, que los niños lo que quieren es jugar. Y por eso mismo, pienso que se puede aprender jugando. Y mucho. Por supuesto, eso requiere una formación de la parte del profesor, que no, no se forma sólo en el aula, sino también en la universidad, en su casa mientras busca materiales, y a través del diálogo con otros maestros. Sí, todo esto es posible, aunque requiere un esfuerzo del docente. Y sí, estoy de acuerdo en que no es lo mismo la Primaria que la Secundaria.

    Yo también soy músico, con la carrera acabada en España y más allá. Por ello, comparto tu idea del estudio. Sin embargo, si no hubiera amado profundamente lo que hacía, jamás hubiera llegado a hacer música.

    Y siguiendo con la música, sabes bien que instrumentista puede ser cualquiera, pero músicos, pocos. No sé si te refieres a esto cuando hablas de la meritocracia, concepto que, en principio, no me gusta en absoluto.

    De todas formas, pienso que el programa fue, bueno, lo que se podía esperar de este tipo de programas. Siento que no te dejases hablar y argumentar tu posición.

    Por mi parte, seguiré visitando este blog. Los ciudadanos de la Tierra Media, intentamos quedarnos con lo mejor de las otras ¿"regiones"?.

    Un saludo,
    El Hobbit

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    1. Estimado amigo mediano:

      No siempre y no todo. Cuando hablo de meritocracia me refiero a que sean los que más merezcan y los que lo merezcan de forma honrada los que más lejos lleguen. Dejo pendiente comentar eso que dices sobre los instrumentistas porque es un asunto muy interesante. Y por supuesto, estás en tu casa.

      Un saludo

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    2. Sigo: dices que "instrumentista puede ser cualquiera, pero músicos, pocos". Cualquiera, cualquiera, no. Pero entiendo lo que dices. Tal y como yo lo veo, el gran intérprete es aquel cuyo talento innato le hace destacar sobre los demás, aunque sin trabajo no suele ser suficiente ni siquiera con un talento extraordinario. No sé si la diferencia entre un buen músico y un gran músico reside en el amor que uno u otro tengan por lo que hacen. Ferrán Adriá, que innovador es un rato, decía que la diferencia entre el bueno y el muy bueno estaba en el esfuerzo. Y Paco de Lucía estudiaba tantas horas porque su padre lo encerraba en el cuarto, aunque él prefería irse a jugar al fútbol. Y en cuanto al juego, creo que no se trata de jugar sino de presentar con convencimiento una asignatura que para todos debería ser la más hermosa. Está claro que si yo impartiera una materia que no me gustara difícilmente iba contagiar algo positivo en mis alumnos, pero uno cosa es esa y otra que debamos hacerlo todo lúdico. Y repito: depende de qué contenidos (algunos son divertidos, otros apasionantes y otros aburridos o engorrosos pero necesarios) y depende de en qué tipo de educación y en relación con qué alumnos (me refiero sobre todo a la edad y a la etapa). Un saludo.

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    3. Por supuesto que el gran intérprete estudia como el que más. He tenido la suerte de conocer a algunos de ellos y doy fe. Pero siempre desde la pasión y el amor a lo que hacen.

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    4. Es compatible. Lo que yo digo es que la pasión sin el esfuerzo no convierte a nadie en un gran intérprete. En un gran nada.

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    5. Yo también defiendo lo mismo, estamos de acuerdo. Pienso que los grandes unen pasión con esfuerzo. Sin pasión, también hay "un gran nada".

      Discrepo en creer que una actitud como la del padre de Lucía sea encomiable en nombre del "conocimiento".

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  11. "¿será mejor que me calle?" ¡Eso nunca!
    Es nuestro deber, como ciudadanos, seamos profesores o no, denunciar esta desastrosa política educativa.
    Todos sabemos que el medio televisivo necesita "carnaza" mediática y te caricaturiza y distorsiona en arras del sensacionalismo barato, si quieres salir por la tele ya sabes a lo que te expones.

    Lo importante es que al menos ahora existe una corriente crítica, hay debate, argumentos... Todo lo que ha faltado durante los años de la LOGSE.

    Un fuerte abrazo!

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    1. Muchas gracias, Gerard. Seguiremos, seguiremos. Un abrazo.

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  12. Tengo claro que leeré tu libro. Gracias. Un saludo

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  13. La manida, por cómoda, e insignificante, por pluriaplicable, expresión "a pie de calle", como si el periodista, o quien fuere, acopiara esforzadamente muchos y pesados materiales para aplicarlos a una obra en construcción. A partir de ahí, cualquier cosa.

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    1. En mi caso fue más bien a pie de escalera...

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  14. Muy buenas, Alberto. He visto la entrevista en donde usted ha sido entrevistado y también he leído en su blog su queja acerca del enfoque dado por el programa.
    Su opinión me parece muy respetable, aunque discrepo en algunos puntos. Aún así, estoy interesado en leer su libro para conocer sus teorías.

    Atentamente,

    Íñigo Ovejero Castillo, estudiante de Segundo de Bachillerato

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    1. Pues encantado, Íñigo. No dejes de contarme tus impresiones. Un saludo.

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  15. Soy profesor de Biología y Geología, y suscribo prácticamente todo lo que dices. No digo (entiendo que tú tampoco) que no deba haber actividades dinámicas y que cambien a veces la metodología para enseñar, pero no nos engañemos, hay contenidos que tienen que estudiarse "de memoria" (llamémosle memoria a ver mentalmente el proceso de mitosis celular, o saber la forma y función de los diferentes orgánulos de una célula). Yo establezco un símil de esto con la relación entre la ciencia básica y la ciencia aplicada, y es que la una no existe sin la otra.
    Si tú quieres hacer una actividad de aplicación "práctica" y muy atractiva (llamémosle juego en el lenguaje pedagógico de los "docentes buenos") necesitas primero una base teórica para que el alumnado comprenda que está haciendo y pueda llegar a algún lugar. Esa base teórica tan necesaria tiene un camino, primero, explicarse de manera constructiva por el profesor, y segundo, ser comprendida y estudiada por el alumno/a, y esto no hay quien lo pueda negar. Luego podemos "jugar" todo lo que queramos, pero esa base debe estar ahí.

    Obviamente y en relación a lo anterior, el esfuerzo y el trabajo son un pilar fundamental para conseguir lo anterior.

    En relación al programa, lo vi y me pareció completamente sesgado. Cintora más que un periodista, me parecía un activista.

    Bueno, no me quiero alargar mucho, estoy contigo y ánimo en esta travesía.

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    1. Estimado Gabriel: Es exactamente eso. No puede ser que no se entienda. Tiene que ser que no se quiere entender. Pensemos en la improvisación del jazz. Sin conocimiento de la armonía, que alguien me explique cómo se puede ser un buen improvisador. Muchas gracias por el comentario y por los ánimos. Un saludo.

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    2. No pensaba entrar a comentar, pues no estoy nada de acuerdo con tus ideas, no me gusta hacer de "troll", y no te voy a faltar al respeto... Sin embargo, con este comentario tocas la parte musical del asunto.

      Planteas que "sin conocimiento de la armonía, que alguien me explique cómo se puede ser un buen improvisador". Trabajo en Secundaria. Soy titulado superior de guitarra, licenciado en musicología y maestro especialista en educación musical. Además, doctor en educación, con una tesis en educación musical. Sencillamente, no es verdad que se necesite una base teórica para luego "jugar", como apunta Gabriel, ni conocimientos de armonía para ser un buen improvisador. Alberto, te estás dejando fuera la mayor parte de la música de la humanidad, que no es otra que el folklore y la música tradicional (también en las músicas populares urbanas se hace). El 90 % de la música existente es de ese tipo, y hay infinidad de ejemplos sorprendentes sobre cómo personas sin ninguna base teórica son capaces de improvisar "jugando" con los sonidos, y también de cómo el aprendizaje se produce a base de práctica pura y dura, jugando, pasándolo bien... un ejemplo "de libro" es el flamenco. Hace muchos años ví a un niño de tres años en una peña flamenca haciendo como que daba patadas en el suelo, bailando, mientras dos adultos discutían sobre si con "el duende" se nace, o se hace... La respuesta era evidente: el duende es el que tendrá ese niño cuando sea adulto, estudie o no estudie, se esfuerce más o menos... "lo ha mamado", desde el juego.

      Pero vamos al aula (me referiré solamente a cuestiones musicales, que no quiero ser troll, insisto). Tú y yo sabemos que el nivel técnico de lenguaje musical en Secundaria es ínfimo. Y ni mucho menos enseñamos armonía. Si acaso, el concepto de armonía, y ya está. Nada de dominantes, subdominantes, modulaciones, enlaces, quintas paralelas, acordes de séptima, dominantes secundarias... Pues bien, te sorprenderías de comprobar las improvisaciones que ciertos niños y niñas hacen en determinadas ocasiones, en mi aula. Y ni mucho menos son los más estudiosos, o los que más se esfuerzan. A veces sucede todo lo contrario: les motiva la actividad, y quien menos te lo esperas, se involucra... El procedimiento es muy simple: una base de acordes de cuatro compases, que interpretan "por partes" (la divido en voces simultáneas), mientras improvisan de uno en uno, tomando como referencia solo dos normas: la escala a utilizar (la "nota importante"), y no dar muchos saltos (para que tenga cierto sentido melódico, el asunto). Improvisamos sobre bases medievales, bajo continuo barroco, en modo mayor y menor, al estilo de Mozart, sobre melodías de bandas sonoras, sobre bases de blues y rock and roll, hacemos música "china" (pentatónica), sobre la cadencia andaluza... Siempre, en todas las clases, hay varias improvisaciones realmente buenas.

      No, Alberto, para aprender, no siempre hay que conocer primero la teoría, y muchísimo menos en música.

      Un saludo.

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    3. Oiga, Luis, es usted libre de comentar cuanto quiera y de discrepar en lo que le parezca. Lo que no entiendo es que usted mismo diga que no quiere “hacer de troll” ni “faltar al respeto”. Da a entender que se está conteniendo porque además lo repite varias veces… usted mismo. Ya que me cuenta su currículum, también yo soy titulado superior en guitarra, licenciado en musicología y estoy preparando mi tesis (no soy maestro, eso es verdad).

      No entiendo por qué se enoja usted. A mí me viene bien conocer opiniones distintas porque me permite replantearme las mías. Creo que lo que apunta tiene sentido pero no es exactamente lo que yo estoy diciendo. Es verdad que gran parte de la música tradicional se basa en la improvisación y que se puede ser un buen músico sin conocimientos teóricos (casos conocemos) pero también se puede ser un buen músico, espontáneo, creativo y original, partiendo del (aunque no solo) conocimiento. Lo que yo trato de evitar que se apueste, como norma, solo por la práctica, dejando de lado la teoría. Y me refería al jazz, en concreto. Puede que los grandes improvisadores de jazz no sepan todos leer música, pero desde luego saben mucha teoría.

      Yo utilizo en clase la improvisación con cierta frecuencia. En la primera sesión, habitualmente dejo primero que mis alumnos improvisen con absoluta libertad para que comprueben después cómo mejora la cosa mediante una improvisación dirigida en la que yo marco determinadas pautas que voy modificando. Defiendo la importancia de conocer para ser auténticamente creativo y sobre todo para intentar que la mayoría de mis alumnos alcancen un cierto nivel de aprendizaje.

      Claro que puedo encontrarme de vez en cuando con un alumno con talento innato para la música aunque no sepa leer una partitura, pero o tengo muy mala suerte o no se suele dar esta circunstancia. Para la mayoría, lo mejor es tener unos conocimientos básicos antes de “jugar”. Pero es mi experiencia, claro, que no ha de ser compartida por usted. Sobre el “duende”, dice usted que “se tendrá de adulto, se estudie o no se estudie, se esfuerce más o menos”. No es eso lo que decía Paco de Lucía, a quien supongo que concederá crédito. Paco decía: “He estudiado catorce horas diarias durante años. A eso en mi tierra lo llaman duende”.

      En realidad, Luis, por lo que sea, no le he debido caer a usted bien (y eso que no nos conocemos, creo), qué le vamos a hacer, porque siento decirle que estoy muy de acuerdo con algunas de sus puntualizaciones. Es verdad que el nivel musical que se enseña en Secundaria es, desgraciadamente, muy bajo. Es verdad que a veces los críos sorprenden, se involucran e improvisan con soltura (la pentatónica, en efecto, es fantástica y les suele resultar sugerente). Pero no siempre ocurre ni todos encuentran esa motivación. A mí me sigue pareciendo que la teoría no solo no estorba sino que ayuda. También en la improvisación. Y que confiarlo todo a la práctica es muy limitado. En varias ocasiones he trabajado en clase los Canarios de Kapsberger. Como guitarrista, los conocerá con total seguridad. La armonía no puede ser más sencilla, la línea de bajos tónica-sudominante-dominante-tónica, la melodía simple y se pueden añadir varias voces más e improvisar sin grandes complicaciones. Si además los alumnos conocen algo sobre el autor, la época, la importancia de la improvisación entonces, el lenguaje que están utilizando, nociones básicas, muy básicas, de la armonía… creo que el aprendizaje será más completo. Es verdad, como dice, en esto tengo que darle la razón y en adelante trataré de no dar a entender que es imposible, que se puede improvisar sobre los Canarios sin saber nada de esto, por imitación y repetición, pero creo que a la larga es menos provechoso. Espero que le haya quedado más aclara mi postura. Le envío un saludo y pase por aquí cuando le apetezca. Su opinión, siendo además músico, es más que pertinente.

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    4. Tal día como hoy de 1746 murió alguien que dijo que la fantasía, aislada de la razón, solo produce monstruos imposibles pero, unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos.

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    5. Bien, Alberto... me alegra mucho leer tus matices, respecto a este tema. Si se refiere usted a que desde la práctica vayamos hacia la teoría, interrelacionando ambas, volviendo a la práctica y así mejorar, aprender y hacer que todo suene cada vez mejor, ampliando nuestro conocimiento, estoy totalmente de acuerdo. La afirmación que usted decía más arriba era mucho más taxativa, y creo que, como deja entrever en sus comentarios, está usted siempre pensando (quizá, por formación, como yo) en la música más académica: la música culta (cierto tipo, no toda es tan compleja) y el jazz más elaborado (desde el be-bop en adelante, quizá). La mayoría de la música no es tan complicada ni necesita de tantos conocimientos teóricos, ni siquiera a nivel profesional. Tanto menos en el aula. Ahora bien, claro que estoy de acuerdo en que tenemos que enriquecer la práctica con la teoría, y profundizar así en el aprendizaje. El debate sería entonces, para mí: "¿por dónde empiezo?". ¿Se puede empezar por la práctica y el disfrute? Yo creo firmemente que sí, máxime tratándose de música (aunque creo que en realidad es aplicable a cualquier materia). Desde ese punto de partida, complicamos la cosa todo lo que queramos y nos permita nuestro alumnado.

      Sí, Alberto, es obvio que me estoy conteniendo. Vi el famoso programa de Cintora, además de leer bastantes post de por aquí, con bastante profundidad (fíjese a qué comentario he llegado), y sus perfiles públicos de twitter y facebook. Me ha interesado conocer sus argumentos. Y precisamente por eso, estoy totalmente convencido de que no llegaremos a ningún tipo de consenso en cuestiones educativas. No dudo de su buena voluntad, por supuesto, pero creo que usted ha escogido el camino opuesto al mío. Por este motivo, me contuve y me sigo conteniendo en mostrar mis argumentos. De verdad, pérdidas de tiempo, las justas... La cuestión musical sí me ha parecido que no era opinable: es una realidad que casi toda la música existente ni se escribe, ni se teoriza. Al margen de que estoy de acuerdo con sus matices, como dije más arriba.

      No tengo costumbre de airear mi currículum. Si lo hice fue solo y exclusivamente porque supiera usted que no soy un profano en la materia. El suyo ya lo conocía, por su blog, perfiles públicos, y demás... Por cierto, es usted un excelente guitarrista, con un sonido excelente, un gran gusto y sensibilidad. Es una pena que no opine lo mismo en cuanto a la parte pedagógico-educativa (perdón por la primera palabra, que seguramente le molestará). Pero bueno, nadie es perfecto. Yo tampoco, por supuesto. También aprendo y me hacen reflexionar este tipo de debates.

      Un saludo.

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    6. Ah, por cierto, claro que estoy de acuerdo con Paco de Lucía, pero solo si quieres ser Paco de Lucía. Se puede ser un guitarrista profesional del flamenco (precisamente, es un excelente ejemplo), y de otras muchas músicas, sin tener ni idea de teoría. Eso sí, mucho trabajo, como decía el gran Paco, muchas horas... pero nada que ver con la teoría y sí con el afán de superación, el disfrute... a partir de una motivación grandísima hacia el instrumento y la música en sí. No todos podemos ser Paco de Lucía, ni tal vez estamos dispuestos a ese sacrificio. Paco solo hubo uno. Pasarán generaciones y generaciones de guitarristas hasta que lleguemos a otro que se acerque a su nivel.

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    7. A eso me refería, efectivamente. Quizás no me expresé de manera muy acertada al poner un ejemplo demasiado concreto para una valoración tan general y vienen muy bien sus apreciaciones. Por otro lado, es evidente que a mí me parece más importante que a usted el estudio de la música “académica” (por usar la terminología que ha empleado usted mismo), que, claro, es solo una parte de lo que usted llama “toda la música existente”. Aquí entraríamos en otro debate: qué música debe enseñarse (fundamentalmente) en la escuela.

      Estamos de acuerdo en que es posible comenzar por la práctica para abordar el conjunto, como hacerlo al contrario. De hecho, lo idea es hacerlo de ambas formas. Lo que yo quiero es que no desprecie la parte teórica; de ninguna manera eliminar la práctica porque en la música no tendría ningún sentido.

      No tengo tan claro que no haya puntos en común entre lo que usted mantiene y lo que yo opino ni creo que sean posiciones tan enfrentadas como usted percibe. De todas formas, como ya le he dicho, tiene este espacio a su disposición para mostrar sus argumentos (o no hacerlo si le parece que o vale la pena el tiempo invertido).

      Agradezco la valoración que me hace como intérprete pero debo decirle que, así como ha podido verme (y escucharme) interpretar música, no me ha visto impartir clase y es posible que le sorprendiera ver que la idea que se ha hecho de mí como docente (o la que entiendo que se ha hecho) no creo que se corresponda con mi manera de dar una clase. Y no me molesta la palabra pedagogía, aunque prefiero didáctica. En mi libro, seguramente esto también le sorprenda, dedico una buena parte a intentar una sincera conciliación con la pedagogía, que no deja de ser el arte de enseñar.

      Y de acuerdo en lo del gran Paco. Posiblemente no habrá otro.

      Un saludo y hasta cuando usted quiera.

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  16. Buenos días, he empezado a leer su libro y en uno de los primeros capítulos me he encontrado con el siguiente párrafo:

    "Bastante daño está causando en primaria el aprendizaje por proyectos como para adoptarlo también en etapas educativas posteriores".

    ¿Sería tan amable de explicarlo un poco más o citar fuentes donde se explique el daño que está causando el aprendizaje por proyectos?

    Un saludo y muchas gracias.

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    1. Cómo diseñar un proyecto de enseñanza o cómo cocinar rollets:
      https://www.youtube.com/watch?v=PGrGh_zbtXE

      Este es un referente de aprendizaje por proyectos. Participé en un curso organizado por el MEC y lo dejé porque me daba vergüenza ajena ver a estos personajes haciendo el ridículo.

      Perdona Alberto por contestar a Anónimo, pero no he podido callarme porque ciertamente participé en este curso "aprendizaje en proyectos" y casi me tengo que inyectar Primperam por las nauseas.

      El señor Cintora en la entrevista te hace tiene un comportamiento bochornoso por su descarada parcialidad. Desde luego los alumnos he tenido en la ESO no daban un palo al agua, eso lo puedo asegurar. Por supuesto he dado clases en un Instituto Público....

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    2. Al contrario, agregadobup, me ha ahorrado tener que ser indiscreto citando "fuentes", como solicita, de forma paradójica, quien firma el comentario de manera anónima. En cualquier caso, matizo que los proyectos, cuando se hacen bien (que no suele ser la mayoría de las veces, por lo que yo conozco) pueden ser interesantes en Infantil, menos en Primaria y de ninguna manera en Secundaria. Cuando hablo de "daño" lo hago en el sentido de "perjuicio", claro, no pretendo asemejar los proyectos con un maleficio a causa de la hechicería...

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    3. Buenas tardes,

      Soy el anónimo de la pregunta sobre los proyectos. Simplemente lo pregunto porque tengo un hijo que va a comenzar Infantil el año que viene y hay algunos centros que están empezando a trabajar en esa línea en la etapa de Infantil.
      No busque segundas intenciones en mi cuestión, pues no las hay. Simplemente me chirriaba un poco que en un libro bien argumentado como el suyo se aportara una opinión sin dar más datos.

      Un afectuoso saludo

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    4. Gracias por matizar lo de la etapa de Infantil en su comentario.

      Un saludo

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    5. Estimado Francisco: Disculpe mis suspicacias. Últimamente me encuentro con dobles, triples y hasta cuádruples intenciones. Como le decía, el aprendizaje por proyectos puede tener sentido en etapas tempranas. Incluso en estas, depende mucho de cómo se haga, pues puede resultar una estupidez o una metodología interesante. Conforme la profundidad de los contenidos aumenta (en teoría) pierde sentido, según mi punto de vista, este tipo de aprendizaje. Un saludo.

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  17. Producen una agridulce satisfacción su libro y el don Ricardo. Saber que no estamos solos, que la impresión de estafa está ahí y que por lo que sea vamos aguantando (será por acatamiento del ordenomandismo?, supongo que sí). Dos estupendos ensayos de una crítica de la razón pedagógica, tan necesaria. De sus conceptos, sus argucias retóricas y sus desvaríos. Retóricos se ponen, lógicos habremos de ser... Y persistir.

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    1. No sabe cómo agradezco este comentario. Cuando Ricardo publicó su Panfleto Antipedagógico, primero en la red,fue justo eso lo que sentí: que no estaba solo, que había otros que veían las cosas más o menos como yo. Que no era un bicho raro, en definitiva. En mi libro Ricardo forma parte de los agradecimientos porque de alguna manera fue el que empezó la resistencia. Y en ello estamos. En resistir.

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  18. Agridulce, también y sobre todo, porque no se sabe si al respecto habría que dejar toda esperanza a la puerta y sobrevivir con la honradez personal de cada uno. Es difícil, y en la política poca confianza cabe, visto lo visto. Y luego la ciudadanía viviendo tan ricamente en las sombras. (Por cierto, y no sé si lo conoce, hay un libro reciente de Bárbara Ehrenreich sobre las falacias del pensamiento positivo, que algo tiene que ver con el tema educativo: Sonríe o muere.)

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    1. No. Me lo apunto. Muchas gracias.

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    2. El libro es de hace 4 años. Me lo apunto yo también.

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    3. Vamos a ponernos bibliográficos, y si dicen que dizan... De Ehrenreich hay algunas cosas, de temáticas diversas, traducidas al español. Yo he leído otro que me parece muy bueno: Por cuatro duros, me parece que es el título en castellano. Acerca de los trabajos mal pagados en el paraíso capitalista americano, y cómo de ese círculo de trabajo y pobreza no se sale fácilmente. Aparte de todo, a mí me parece que la Ehrenreich escribe muy bien.

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    4. Si se pretende incorporar una bibliografía selecta, apunto Michela Marzano: "Programados para triunfar".

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    5. Gracias, Alberto. Apuntado también.

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  19. Es mucho lo que hay que leer y no he podido terminar de leer los últimos comentarios, y eso que no dejo de considerarlos de un gran interés, pero no puedo marchar de aquí sin reconocerte tu buen análisis del programa de televisión. Es muy brillante y certero. Vi entero el programa de TV. Pienso que a Cíntora no le importa la educación ni el sistema educativo y lo peor es que pudimos observar a lo largo del programa, su gran desconocimiento de la educación. La sonrisa de Cíntora me resultó en muchas ocasiones burlona, ficticia y muy falsa. Inquisitivo con lo que quería dejar claro se encontró contigo que volviste a mencionar tus ideales educativos y como no coincidían con los de él, por mucho que lo intentó no pudo hacerte contradecir. Creo que muchos docentes te agradecerán esa postura. Estoy muy de acuerdo en que la educación de E.I., E.P. y E.S.O., e incluso BTO, son muy diferentes y ese aspecto no se tuvo en cuenta ni en el programa ni en tu exposición. Decir que por mi parte, no comprendía muy bien las aportaciones de personas en Facebook cuando comentaban que te habían hecho una encerrona. Al leer tu exposición, he podido observar todo el proceso del programa y ahora es cuando entiendo muy bien lo que quieren decir. Claro que en tu caso no fueron sinceros y te utilizaron como la otra cara de la moneda. Lo imperdonable es que opinar así, sin ni siquiera haberse leído tu libro produce una entrevista como la que vimos, poco preparada y utilizando su sonrisa como una respuesta cuando sus argumentos no coincidían con lo Cíntora esperaba y a él se le terminaban el repertorio de las preguntas que debía hacerte. No quiero incidir más en mis observaciones. Sería repetirme dado que coincido mucho en tu exposición. Y para terminar me hago una reflexión: ¿No se vio en todos los participantes sus intenciones?. Lo triste es que no fue un programa dirigido a las personas en general y muchas de las afirmaciones que se hicieron necesitan conocimientos previos. Agradecerte de nuevo tu valentía por abordar un tema tan chirriante. No me cansaré de hacerlo. Un abrazo.

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    1. Gracias, Charo. Y eso que te pareció burlón es solamente lo que se ve. Un abrazo y estoy contigo en que es una pena que un programa dedicada a la educación termine siendo "eso" (o "ESO").

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  20. Quien con niños se acuesta, mojado se levanta, y, cuando la piedra topa con el cántaro, malo para el cántaro.A pesar de todo, hay que seguir denunciando la imposición de la idiocia a los educandos sin desfallecer, ánimo, no está solo Alberto!

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  21. He desconectado por completo durante las vacaciones y creo que me he perdido algo. Ya fuera de bromas: superficialidad y manipulación, eso es todo lo que había en el programa de Cintora. El asunto de los deberes afecta a millones de alumnos y cientos de miles de profesores, que en general lo abordamos con mucha y profesional mesura, así que enfocarlo a partir del sesgado y tramposo vídeo de la señora Bailén (aquí lo que en su día dije sobre ella: http://papabloblog.blogspot.com.es/2015/11/lo-haces-y-punto-una-banalidad-plagada.html ) desautoriza a Jesús Cintora desde el principio. Lo mismo sucede con el tono general de sus entrevistas: demuestra no tener ni idea de lo que es la labor de un profesor que tiene que atender cada curso a decenas de alumnos, que es una labor sin aspavientos, de lluvia fina y callada, discreta, que va poco a poco sembrando unos beneficios que se cosechan también poco a poco pero de resultados importantísimos y a plazo tan largo como toda la vida. Pero, claro, eso no sirve para un programita de una hora, no es espectacular, ni es rentable para el "show business" sacar a una clase de 30 niños normales haciendo algo tan poco "guay" como aprender a base de trabajo diario. Pero, repito, es lo verdaderamente provechoso, lo que ha resultado útil a millones de personas ahora y siempre para adquirir unos conocimientos sólidos y formar poco a poco su personalidad. Y no está reñido ni con lo emocional ni con la diversión, lo único que sucede es que, cuando toca aprender, toca esforzarse y eso en general no es divertido, pero habrá que recordarle al señor Cintora y a todos los defensores de la enseñanza circense que España no es Corea y que aquí por fortuna tenemos una juventud feliz y con muchísimo tiempo para divertirse, hasta en los propios centros escolares, lo viví cuando era joven y lo he visto en mis hijos y en los miles de alumnos que he tenido, a todos los cuales he obligado a estudiar (como hicieron sus restantes profesores) con el óptimo resultado de que aprendieron... sin convertirse en mártires de nada. Y, por cierto, han sido muchos los que de manera inmediata o con el paso del tiempo me lo agradecieron, que nadie vaya a pensar que el señor Bona o los pedagogistas son los únicos que consiguen el aprecio de sus alumnos: ese bien lo alcanzamos muchos, solo que la mayoría, en lugar de ir pregonándolo, lo decimos cuando viene a cuento, como ocurre en este caso. Hay una cosa muy clara: a los vendedores de crecepelo les va la vida en hacer creer al mundo que todos somos calvos.

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  22. Esto está que arde. Menudo éxito.
    Confieso no haber visto, ni tengo intención de ver, la entrevista. No quiero sufrir ni cabrearme viendo como maltratan a un amigo. Y hay que ver como responden las "buenas personas" partidarias de la "educación emocional" ¿Se aplican ellas su propia medicina?

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    1. Yo me he llevado unas buenas dosis de empatía, querida Hesperetusa.

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    2. El programa es un monumento a la manipulación y a la autocomplacencia, Hesperetusa. Uno de los problemas de la educación en España es que la política y la información están en manos de hipócritas vendedores de motos que masivamente se han decantado por engañar a la ciudadanía con las mentiras del pedagogismo, lo que ha motivado que no pueda existir un debate serio. ¿Qué pueden hacer una o dos voces diciendo que la buena enseñanza solo es posible a partir del esfuerzo y que los deberes son imprescindibles, aunque haya que saber dosificarlos, si enfrente les ponen a una legión de tergiversadores que sostienen que se puede aprender como quien va a la feria e identifican deberes con tortura? ¿Qué pueden hacer si ya desde el principio son sometidos a una condena subliminal y pasiva sostenida en la sesgada presentación de los documentos (¡ese comienzo con el vídeo de Eva Bailén!), la forma de preguntar y los escenarios elegidos? Solo una cosa: colocar la cara para que se la partan a gusto. Fijaos en la forma en que el señor Cintora miraba a Alberto: insultante, y no es casual, ¿eh?, porque los manipuladores saben mucho de comunicación no verbal. Hasta el empeño de presentarle como maestro tenía un sesgo vergonzoso: era algo así como decir: "Ojo, que este no llega ni a profesor, es un simple maestro", con lo que, de paso, han demostrado su miserable clasismo, su desconocimiento de la figura del maestro y su desprecio hacia ella y la ignorancia de que en el mundo hay millares de "simples" maestros que son personas muy cultivadas y excelentes educadores: yo soy maestro y profesor (he ejercido en ambos niveles) y me enorgullezco enormemente de ambas cosas. Pero estos señores del grupo PRISA, claro, solo conceden su admiración a los expertos habituales, los de nómina, los que nos aburren desde unos medios que tienen copados con su ignorancia y sus mentiras, o sea, los títeres del sistema, este calamitoso sistema que lleva unos cuantos años de cruzada contra el saber y del que son cómplices y bocina los grandes medios y sus Cintoras a sueldo.

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  23. Y hasta aquí leí "dependerá también, digo yo, de la hora a la que se acuesten y de si antes de dormir charlan o leen o se dedican a ver la tele o jugar a la play o con la tableta de papá -o la suya propia".

    Espero sinceramente que usted no tenga nunca nada que ver con la educación de ningún niño, no porque sea usted malo en lo que hace, sino porque lo que hace es malo. En pleno 2016 con ese párrafo ha apestado todo lo que debería de ser la educación, ese olor a rancio de que la tecnología es el demonio y de que dios le libre a alguien de comprar una Tablet o un teléfono a un niño es el primero que hay que ventilar en la educación.

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    1. Oiga, no venderá usted Tablets ¿verdad? (la mayúscula de Tablet que no falte, y alabada sea dicha Tablet y todas las Tablets del mundo)

      Un saludo

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    2. Pues ayer mismo estuve viendo un reportaje sacerca de los últimos estudios neurológicos obre lo malo que es para el sueño y necesario descanso de niños y adultos el jugar con tablets, móviles u ordenadores antes de acostarse. Parece que el Sr. Royo no anda tan desencaminado. ¿O acaso los investigadores también son "malos y rancios" según se deduce de su comentario?

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    3. Si el señor Royo no andaba desencaminado debería de haber hecho referencia a esos estudios, no asumirlos como verdad.
      Esos estudios que usted lee alguna vez le dicen algo positivo de los móviles y demás? Ha leído alguno sobre los beneficios de los videojuegos en niños y adultos?
      Por otra parte es que es un debate en el que no quiero entrar, este es un debate viejo que nunca se gana, ni a tiempo pasado, cuando yo era pequeñito la mala era la televisión, la caja tonta la llamaban, ahora ya nadie se acuerda de ella, sera porque después de todo no salimos tan mal.
      Pero es que a mi abuelo lo que le decían que le iban a volver tonto eran los libros de tanto leer.
      Sinceramente a mi estas opiniones no es que me parezcan solo una mamarrachada de alguien que opina de algo sin capacidad para dar una opinion fundada sobre el tema (como es el caso del señor Royo), es que ademas me parece doble mamarrachada por no haber aprendido de estas mismas actitudes que una y otra vez se dieron en el pasado.
      Sinceramente y con cariño espero que ninguno de ustedes tenga nunca, jamas, en la vida la posibilidad de participar en la educación de ningún joven, ni directa ni indirectamente. Son ustedes de lo que hay que huir.

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    4. Corra entonces, Sr Ciang, que lo mismo lo nuestro es contagioso. Pero no nos prive de cuando en cuando de otra muestra de cariño de estas suyas.

      Cordialmente.

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    5. Le cito, Sr. Ciang: "Sinceramente y con cariño espero que ninguno de ustedes tenga nunca, jamas, en la vida la posibilidad de participar en la educación de ningún joven, ni directa ni indirectamente. Son ustedes de lo que hay que huir."

      Como, con su permiso, me voy a incluir en ese ustedes ("de los que hay que huir", "aquellos que no deben ser nombrados" y tal), le diré que para su "desgracia" llevo ya unos cuantos añitos en esto de la educación (soy profesor de conservatorio por oposición), y de momento no me ha ido del todo mal. Puedo decir asimismo que a mis alumnos tampoco.
      No sólo participo en su educación musical, sino también en la personal, en su formación integral como personas. Fíjese que por la propia naturaleza de los estudios de conservatorio, los profesores de instrumento estamos una hora a la semana a solas en el aula con nuestros alumnos, amén de las clases de práctica en conjunto (música de cámara, clase colectiva, agrupaciones instrumentales, etc.)

      No voy a pretender que todos los alumnos que pasan por mis manos me aprecien del mismo modo. Ni soy tan ignorante, ni soy tan pretencioso. Lo que sí le puedo decir es que por lo general yo a ellos les quiero por igual, pero entre ellos, aquellos que más trabajan suelen ser los que me quieren más a mí. Casualidad, sin duda.

      Y en cuanto a lo que hizo mención en su texto el Sr. Royo acerca de los niños, la tele y las tablets, ¿pues qué quiere que le diga? Simplemente que no ha entendido usted ni el fondo, ni la forma, ni el color, ni la textura, ni el olor, ni el sabor.

      Con Dios y buen día.

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    6. No pienso que haya que molestarse en responder a quien insulta anónimamente. En realidad no habría ni que publicar el comment siquiera. No se debe entrar a estos trapos, que es malísimo pára la salud.

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    7. Señor Ciang:
      Habla usted de debate y ha introducido en este blog dos comentarios llenos de insultos, ofensas y palabras soeces. Reléalos y verá en que deplorable lugar le dejan a usted: en un lugar que le desacredita para la sola mención de la palabra "debate". Por otra parte, además del aspecto de los modales, le desacredita a usted el de las ideas, las cuales brillan por su ausencia en sus dos vomitonas, agradézcale a Alberto la paciencia que tiene por no haberlas borrado "ipso facto", porque, en cualquier sitio en que entrase usted con los modales que ha demostrado aquí, le pondrían de patitas (o de patazas, voy a permitirme la licencia de usar con usted su propio estilo, que es lo que se merece) en la calle, y sería con todo merecimiento. Si no sabe hacer ni decir cosas mejores, métase de nuevo en la escuela a ver si le desasnan, porque en esa en la que estuvo no parece usted haber aprendido mucho.

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    8. Señor Ciang, creo que debería usted emplear toda la bilis que lleva dentro en actualizar más a menudo su blog... que para ser usted tan apasionado de las TIC he de decirle que lo tiene un poco abandonado... y lo cierto es que la humanidad no puede pasar sin las mamarrachadas con las que en 2013 solía deleitarnos a todos (esto de que su blog es un truño se lo digo, por supuesto, con cariño. ¡Un poquito de diseño pofavoh! Qe¡ue ya puestos a soltar chorradas anticientíficas aderezadas de postmodernidad y new age al menos hágalo bonito... que a lo mejor me convencerá de que un ordenador y el cerebro humano son lo mismo).

      Y siga usted así, no cambie, que vale usted mucho. Está usted desaprovechado, de verdad.

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  24. Muchas gracias a todos por su opinión.
    Sinceramente pensé que obtendría alguna respuesta a porque ese odio a las nuevas tecnologías, veo que no.
    Espero que las personas que se encarguen de la educación de nuestros jóvenes entiendan que tan importante es el alfabetismo como la tecnología, que los niños de hoy en día tienen que vivir en el mundo que les ha tocado y no en el que ustedes creen que toca.
    Un mundo, por cierto, lleno de tecnología por todas partes, tablets, pcs, teléfonos, Smart tv y todas las cosas fantásticas y maravillosas que han aparecido en este siglo y a finales del anterior.
    Un mundo en el que llegara un momento en el que para que se pueda sacar la leche de la nevera haya que conocer la tecnología y no demonizarla.
    La educación es para ustedes ese concepto místico en el que mas que racionalidades hay dogmas y verdades absolutas.
    Yo, sinceramente, el día que tenga un hijo preferiré que no vea la tecnológica como algo malo, que tener un movil a los 3 años no tiene nada de espantoso, que estar con la tablet por la noche no altera mas el sueño de lo que lo hace un buen libro (anda que no habré pasado yo y ustedes horas desvelados porque no podemos dejar de leer). Supongo que a ustedes esto les parece horroroso, un niño con un móvil, anatema!, en fin insisto, muchas gracias por sus opiniones, han estado a la altura de la mía.
    No me hacen falta mas respuestas, no volveré a leerles, pásenlo ustedes bien, lo siento por sus hijos.

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    1. La verdad es que las respuestas que ha recibido usted han estado muy por encima de sus intervenciones, en fondo y forma. Un saludo cordial desde el smartphone.

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    2. Sigue autorretratándose, Ciang, está usted hecho un Rembrandt. Y, por cierto: en todos sus autorretratos sale con cara de mala leche, mal asunto.

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    3. Tenebrous Mistics... No es mal nombre para el atrabiliario colectivo.

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  25. El pasado día, sí, vi el programa pero empezado.
    No te conocía pero tomé nota de tu nombre y ya he empezado a leer el libro.
    El debate/entrevista tenso fue lo que me despertó el interés ya que ahí fue donde
    florecieron las ideas y argumentos que comparto contigo.
    De si hubo trato diferenciado o no, puede ser, de una entrevista en diferido es de esperar los arreglos
    Llevo un rato yo precisamente escribiendo y borrando para maquillar este comentario que escribo ahora, jjj,
    y no se me ocurre nada mas porque tu intervención me pareció impecable.
    Saludos y gracias por iluminar el tunel.

    Carlos

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  26. Soy debutante en Secundaria en este curso 2015-2016 y estoy "paladeando" las mieles de las diversas reformas educativas en este país.
    Me leí tu libro hace unas pocas semanas, mientras que mi padre, profesor recién jubilado hacia lo propio con los de Ricardo Moreno. Conforme pasaba las páginas veía reflejadas mis experiencias entre los vendehumos del Máster de profesorado y las experiencias "innovadoras" del centro en el que estoy actualmente (Como bien dices, de innovadoras nada pues algunas de ellas como la de prescindir del libro ya se las veía a mi padre).
    Ví el programa de Cintora debido a que la emboscada a la que te sometió ha sido viral, y la verdad, aparte de ese personaje del que no voy a decir nada, la (dis)capacidad crítica de nuestra sociedad es impresionante.
    Gracias por escribir este libro, es algo a lo que aferrarnos en esta corriente de Bonas, Marinas y demás inventores del fuego.

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    1. Gracias a ti por el comentario y ánimo.

      Un saludo.

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  27. Estimado compañero(yo también soy profesor, así que, si me lo permites, voy a usar el tuteo):

    Yo sí vi el programa pues, a pesar de que mi conciencia me decía que es im-po-si-ble que un programa de televisión, con un presentador "estrella", haga un trabajo serio sobre nuestro sistema educativo. Más que nada porque, desgraciadamente, para los directivos de las cadenas, una televisión solo tiene sentido, como negocio, por el camino del espectáculo y la búsqueda de audiencia. Entretener pero...¿formar e informar?: unos pocos diamantes en una selva de manipulación. ¿Para qué seguir?
    Pero mi interés en hacerte este comentario es otro. Verás: trabajo en un instituto de Madrid. En realidad, es un instituto que, como todos, tiene aspectos admirables y aspectos criticables. Pero lo cierto es que tiene una parte del alumnado muy difícil. No me voy a extender con esto. El caso es que, después de veintidós años enseñando, doce de ellos en la enseñanza pública, he acabado, como muchos, "hartito" de que los supuestos expertos nos vendieran humo a los docentes. Así que he pasado por diferentes etapas, intentando, con suma paciencia, dar nuevas oportunidades a la Pedagogía. Una consecuencia es que, de entrada, solo me intereso por un libro sobre enseñanza si su autor es profesor y conoce la realidad del aula (por ello, ten por seguro que leeré tu libro: la verdad es que te he conocido a través del programa, así que algo bueno ha tenido su emisión).


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    1. Pues encantado, Daniel. Bienvenido a este blog y no dejes de comentarme tus impresiones sobre el libro. Un saludo.

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  28. (Continuación del mensaje anterior):

    Pues bien, este año, indagando por la red, he conocido el proyecto "Includ-ed" y, relacionado con él, información sobre las llamadas "comunidades de aprendizaje" y sobre algunos de sus promotores, como el catedrático de sociología Ramón Flecha. Los nombrecitos (como "comunidades...", etc) dan igual. Siempre ha sido una idiotez de la pedagogía poner nombres rimbombantes al trabajo en el aula. Pero sí me gustan mucho varios de sus principios:

    a) El profesor es el único que dirige un aula. Si uno no está de acuerdo con este principio, más vale que no entre en dicha aula.

    b) El sistema educativo español se ha basado desde hace décadas en "ocurrencias" que no solo no han sido contrastadas con la realidad, sino que están desacreditadas hace mucho tiempo en los principales sitemas educativos del mundo occidental.

    c) Solo tiene sentido favorecer un tipo concreto de actuación educativa si vale para todo el alumnado (independientemente de su origen, clase social, etc), para todo tipo de lugares (ciudades o pueblos, países más o menos industrializados, etc) y, lo más importante, si ha sido contrastada con la realidad del aula. Por lo tanto, quedan descartadas escuelas alternativas basadas en obviedades y pensadas para colegios privados de padres "neohippys", del estilo "Waldorf", etc, así como disculpas al fracaso escolar basadas en eso tan trillado de "es que esoso niños son de familias desestructuradas, de clase social humilde..." (a eso Ramón Flecha lo llama "hablar con lengua de serpiente").

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    1. Disculpa, no me había dado cuenta de que había otros comentarios. De momento, estoy muy de acuerdo con lo que dices.

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  29. (Última continuación de los mensajes anteriores):

    "Actuaciones de éxito" en educación serían, entre otras:

    1) Una nueva gestión del aula denominada "grupos interactivos": organizar grupos de aprendizaje cooperativo, dirigido cada uno (y esto es lo supuestamente nuevo) por un adulto (voluntarios, estudiantes del máster del profesorado, ex alumnos del centro, padres del AMPA...). Dichos adultos asumirían el rol del profesor como el único que décide lo que se debe hacer y serían solo ayudantes en las actividades, para contribuir a que el grupo asignado funcione. Como unos estudiantes de medicina que asisten a la operación realizada por un médico. Esto conllevaría una selección y formación previa de los adultos que entran al aula.

    2) Las tertulias "dialógicas" (a mí esta denominación me parece redundante, pero ya he dicho que la manía de los nombrecitos rimbombantes es una de las estupideces de la pedagogía): solo se lee en Literatura, en todas las etapas educativas, a los clásicos, por lo que se cierra el camino a los bestsellers y a la literatura llamada juvenil (la escuela no puede ofrecer lo que entretiene, ni siquiera lo bueno, sino solo lo mejor). Los alumnos realizan aportaciones personales, el día de la tertulia, previa lectura de un capítulo acordado del clásico que se está leyendo, y el saber colectivo, mediante el diálogo, promueve el aprendizaje de los alumnos. En realidad, a mí esto último no me parece diferente de lo que todad la vida hemos hecho los profesores en las clases de lectura desde los tiempos de Maricastaña, pero en fin.

    Hay otros elementos en las comunidades de aprendizaje pero estas son aquellas sobre las que he indagado. En definitiva, no es que este señor y su grupo de investigación (el CREA) haya pasado a ser mi gurú de la educación, pero llevo un par de meses intentando encontrarles pegas a las formas de trabajar que califican como "actuaciones educativas de éxito" y no he podido contactar todavía con gente que las conozca y me dé una especie de contrarréplica a la gente del CREA, por eso de contrastar la información.

    De manera que, si conoces este tema, me gustaría saber tu opinión. Sé que estoy abusando de tu paciencia, pues que hayas escrito un ensayo sobre educación no me da derecho a hacerte una especie de examen. No lo tomes como tal, sino como el interés de un colega de profesión por tu opinión sobre este tipo de filosofía educativa, aunque solo sea sobre las pinceladas que he dibujado.

    Un saludo cordial y perdón por las parrafadas que al final me ha salido.

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    1. Nada que disculpar, Daniel, al contrario. Sobre la tertulia dialógica (la verdad es que el nombre es ciertamente estúpido) hablo en el libro. Y el aprendizaje cooperativo me sirve como recurso puntual pero me provoca muchas dudas de manera generalizada. A ver si busco algo de información sobre este proyecto del que me hablas y puedo opinar con más rigor. Un saludo.

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