martes, 29 de octubre de 2019

Imágenes de la puesta de largo de "Cuaderno de un profesor" en Pamplona

Fue un auténtico lujo contar con Tomás Yerro para la presentación en Pamplona de Cuaderno de un profesor, el pasado 18 de octubre. Dejo aquí algunas instantáneas del acto y dos imágenes de la fantástica biblioteca del Nuevo Casino.









domingo, 20 de octubre de 2019

En Diario de Navarra


Alberto Royo conduce todos los días una hora al instituto. Media de ida y media de vuelta. Treinta minutos que aprovecha para escuchar Radio Clásica de RNE o conciertos de autores que él elige para su reproductor. Lo mismo da que sean unos valses de Strauss, un disco de Roberto King, los concierto de Brandenburgo de Bach o Pat Metheny en la voz de la cantante Anna Maria Jopek. Mientras le invaden las melodías a cien por hora por la autovía, piensa en cómo va a impartir sus clases de 1º y 3º de ESO de esa mañana en el IES Tierra Estella. Alberto Royo Abenia es un músico que enseña música. Y un profesor muy crítico con los ‘gurús’ de la educación y las nuevas metodologías “que solo buscan la innovación”...

Así comienza la entrevista que Sonsoles Echavarren me hizo hace unos días para Diario de Navarra y que se publica hoy. El enlace, aquí.


martes, 15 de octubre de 2019

martes, 8 de octubre de 2019

Cuaderno de un profesor se presenta en Pamplona


La semana que viene, el viernes 18 a las siete de la tarde, presentaremos en Pamplona Cuaderno de un profesor. Será en el Nuevo Casino de Pamplona, en la preciosa Plaza del Castillo.

Espero poder saludar a algunos amigos y charlar con Tomás Yerro, que me acompañará (y con quien siempre es un placer conversar), y con todo aquel que se anime a pasarse por el Nuevo Casino.




lunes, 30 de septiembre de 2019

"¿A favor o en contra de tomar apuntes? La reflexión de un profesor ha generado un auténtico debate"

Parece ser que unos tuits míos causaron revuelo en las redes. No sé si eso es bueno o malo (me inclino por lo segundo, dadas mis apreciaciones), pero aquí traigo la noticia.


jueves, 29 de agosto de 2019

jueves, 27 de junio de 2019

Feliz verano


A punto de finalizar definitivamente el curso, me gustaría aclarar algunos puntos:

Defiendo los libros de texto y preparo mis propios materiales.

Defiendo los deberes y casi nunca mando nada para casa.

Defiendo la autoridad y trato de que mis alumnos confíen en mí; no que recelen.

Defiendo la experiencia como fundamental para enseñar e intento no dar jamás la misma clase ni explicar los contenidos de la misma forma.

Defiendo la disciplina e imparto una asignatura, la música, en la que creatividad es parte esencial.

Defiendo el esfuerzo y estoy convencido de que se puede aprender a disfrutar del aprendizaje.

Defiendo la enseñanza y no reniego de su componente educativo.

Defiendo la didáctica, imprescindible, y combato el pedagogismo.

Defiendo el dominio de la materia como principal cualidad del buen profesor y no dejo de estudiar y de formarme.

Defiendo la evidencia y entiendo que tenemos que probar estrategias distintas y experimentar, pero ha de ser una experimentación seria, controlada y reflexionada.

Defiendo el pensamiento crítico y me esmero en fomentarlo a través del conocimiento.

Defiendo la enseñanza como palanca de ascenso social y solo la veo posible desde la exigencia y la aspiración a la excelencia; nunca desde la condescendencia, las buenas intenciones o las ansias de productividad.

Defiendo la emoción y estoy convencido de que es el conocimiento el que la provoca y el que nos permite apreciar las cosas bellas.

Defiendo que saber vivir tiene mucho que ver con saber aprender. Y creo que también con saber enseñar.

Feliz verano.



martes, 18 de junio de 2019

lunes, 10 de junio de 2019

Zaragoza. Una breve crónica


Ya terminó la Feria del Libro de Zaragoza y ya se presentó Cuaderno de un profesor. Como es habitual, fue estupendo poder saludar a familiares y amigos y conocidos, con los que siempre es un gusto pasar un rato.

Llegué a Zaragoza a eso de las diez y media, puesto que debía firmar en la caseta de Cálamo a partir de las once. La Plaza del Pilar me pareció un extraordinario emplazamiento para la Feria. Allí me recibió la figura de Goya y no pude evitar acercarme a la Catedral de La Seo para rememorar el imborrable día mi boda. Tempus fugit...

El cartel anunciaba la programación del día y pronto estaba en la caseta con Paco Goyanes (qué importante labor la del librero, que al fin y al cabo es el mediador entre quien escribe y quien lee lo que otro escribe). No se hizo pesada la estancia, pues las visitas la hicieron muy agradable.

Primero vino Pablo, un tipo simpatiquísimo e inquieto al que no había podido tratar hasta ahora, fuera del mundo virtual. Tras varios intentos frustrados, esta vez sí pudo ser. Acudió con su madre, genio y figura, a la que ya había podido saludar el día de la presentación en Zaragoza de mi anterior libro, presentación en la que estuvo como “enviada especial”. Pasamos un buen rato charlando y le dediqué el Cuaderno con la intención de agradecerle (agradecerles a los dos) el detalle de pasarse por la Feria y, claro, de leer el libro. Por el vídeo podrán comprobar todos que me explayé, acaso en exceso.


Al poco tiempo, Jesús, mi amigo dinosauriófilo, con el que ya había compartido unas cañas en un “evento” anterior, apareció entusiasmado con su (excelente) labor divulgadora en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza. Hice un descanso y nos tomamos una cerveza en un lugar fantástico: el Café Ciclón, en el restaurado antiguo Pasaje de la Industria. Nos pusimos al día y nos despedimos hasta otra ocasión, espero que pronto.


También pude hablar momentáneamente con Teodora, colega de batallas educativas, a la que acompañaba una amiga que compró mi libro para su hija, maestra de Infantil, lo cual me alegró enormemente porque la buena enseñanza ha de comenzar por ellas primeras etapas.

Pronto se hicieron las dos y aproveché para comer con mis padres en un sitio que vale la pena frecuentar: La Tabernilla de Sagasta (si van, prueben el tataki de atún), tras lo cual ellos descansaron un poco y yo regresé a la zona de la Feria para encontrarme, un rato antes de la presentación del libro, con Vanesa, a la que tenía unas ganas tremendas de conocer personalmente. Pasé con ella un rato magnífico, con otra cerveza (ella les dirá que tomó una fanta, pero no le hagan caso), pues hacía “bueno”. Hablamos un poco de todo. O bastante de todo. Y, una vez en Musicopolix, para presentar Cuaderno de un profesor, ella se marchó a hacer un examen, no sin antes hacerme una foto mientras probaba una de las guitarras de la tienda, aprovechando “maliciosamente” para incluir en la imagen unos UKELELES que se encontraban colgados al fondo. Al poco, Marta Vela, que tuvo la amabilidad de acompañarme y presentar el libro, estaba ya, puntual, con sus apuntes y su libro subrayado. Ultimamos algunos detalles, aguardamos a que los rezagados entraran y comenzamos. Además de algunos familiares, estaban: Charo, otra beligerante docente; Maite, también profesora, que dejó a medias una celebración para escucharnos; Leticia, comprometida docente en la FP; Mariantonia, la mujer de Dario, ambos enseñantes, a la que hacía años que no veía; Patricia y Antonio (Patricia enseña en FP); Carlos, que no es profesor, pero es un buen amigo, de los que siempre están; y estaba Ana, mi primera y más importante maestra de guitarra, la que me enseñó a amar el instrumento. Me dejaré seguro a alguien, pero me sabrán disculpar. El público estuvo participativo y discrepamos en algunos puntos, que es algo muy sano. Pero coincidimos en lo esencial: la educación es trascendental y ha de ser exigente y rigurosa para amparar la igualdad real de oportunidades y compensar desigualdades sociales; además, enseñar es un oficio noble y hermoso, a pesar de sus dificultades y sinsabores, que los hay, como hay satisfacciones que finalmente compensan las decepciones. 


Después de algo más de dos horas de tertulia, Gaby y Carlos, amabilísimos, habían preparado un piscolabis que sirvió para saludar a quienes no había podido saludar todavía. Firmé algunos libros y me quedé luego con Carlos, Patricia y Antonio (Juan se sumó un poco después). Anduvimos “tapeando” por el Tubo, una de las zonas más tradicionales de Zaragoza, sorprendentemente cambiada desde la última vez que la recorrí, que debió ser hace mucho, por lo visto. Comimos migas y mollejas y bebimos algunas cervezas más. Así acabó el día de la puesta de largo de Cuaderno de un profesor. Y aquí dejo algunas instantáneas y unas pocas líneas sobre la experiencia.


viernes, 31 de mayo de 2019

Puesta de largo de "Cuaderno de un profesor". En Zaragoza




La semana que viene, en concreto el sábado día 8 de junio por la tarde, después de participar en la Feria del Libro, presentaremos Cuaderno de un profesor. Me acompañará Marta Vela, con quien ya charlé y pasé un rato muy agradable en su programa "Música con estilo" de Radio Clásica. Será en Musicopolix. A las 18. Espero poder saludar a muchos amigos.


jueves, 30 de mayo de 2019

Recital de la Agrupación Inestable del IES Tierra Estellla

 Preparando los instrumentos para llevarlos al lugar del concierto.
 En marcha.
 Todo listo.
 El público, expectante.
 Cartel del concierto.
 Comienza la actuación.
En plena interpretación.

Las imágenes anteriores pertenecen a la última actividad que he llevado a cabo con mis alumnos de la Agrupación Inestable del IES Tierra Estella. Con estudiantes de 1º y 3º de ESO, preparamos y ofrecimos el día 23 un recital en la Residencia de Ancianos San Jerónimo de Estella, con la que el instituto tiene un acuerdo para que alumnos con conductas poco edificantes, en lugar de ser expulsados a sus casas, tengan que hacer labores sociales, ayudando en la Residencia. 

El programa, arreglado para instrumentos de láminas, teclado, guitarras, ukelele y pequeña percusión, fue el siguiente:

Aria Laschia ch'io pianga, del Rinaldo de Haendel.

Das Kinglet so herrlich, de La flauta Mágica de Mozart.

Marcha triunfal de Aida, de Verdi.

Segundo movimiento de la Sinfonía del Nuevo Mundo, de Dvorak.

El señor de los anillos, de Howard Shore y

Every breath you take, de The Police.

Era obligado corresponder a la Residencia con un concierto para los residentes y personal de San Jerónimo, que disfrutaron del buen hacer de los estudiantes, concentrados e ilusionados, como se puede ver en los vídeos que a continuación comparto.

Moraleja: Enseñar en un oficio duro, pero cuando los alumnos responden, es muy, muy gratificante.

Laschia Ch'io Pianga, del Rinaldo de Haendel. 

Das Klinget so herrlich, de La Flauta Mágica de Mozart.

El señor de los anillos. Howard Shore.

Every breath you take. Police. 

Agradecimientos

A la Residencia San Jerónimo, por su amabilidad.
A Jorge, por grabar y tomar instantáneas del concierto y ayudar con la organización.
A Emilio, siempre eficaz y dispuesto. A Toño y Joseba, por su colaboración. 
A mis alumnos, por haberse implicado, haber ensayado (¡incluso durante el recreo!) y haberse tomado en serio la actuación.