Elogio de la equidistancia (XIII). Entre el bombín y la txapela

Yo sé que no lo consigo. Pero nadie me va a convencer de que no es una aspiración respetable la de buscar un punto medio entre los extremos. Y como en este país (y también en cada uno de los diferentes territorios que lo conforman -digo territorios para no tener que distinguir entre naciones, comunidades, regiones o como quiera que cada uno prefiera llamar al lugar en el que nace o pace -a mí me la trae al pairo-) andamos siempre a garrotazos, hoy he vuelto a ejercitarme en el noble arte de la mesura, imagino que con éxito también moderado. A día de hoy, en la educación navarra, recordando al "gran" Torrebruno, tigres son tigers y leones son leohiak. No hay más opción que estas dos para un profesor en Navarra. O no la habrá dentro de nada. Les pondré en antecedentes:

El actual Gobierno de Navarra propone una Oferta Pública de Empleo para la enseñanza que contempla más del 70% de las plazas en euskera. Para que no falte la guinda del pastel, los tres sindicatos nacionalistas, ELA, STEILAS y LAB, proponen (y el Consejero se deja querer, el muy zalamero) unificar las listas de contratación para que los candidatos de euskera puedan acceder también a las de castellano ("lo mío para mí y lo de los demás lo repartimos"). Reflexionemos.

Negar que el anterior Gobierno de Navarra, de UPN, no era precisamente impulsor del euskera y que encontró en el dogma plurilingüe el arma idónea para reducir su demanda y, por lo tanto, la matrícula en el Modelo D (enseñanza totalmente en euskera, salvo la asignatura de lengua castellana), es absurdo. Tan absurdo como sorprenderse de que el actual Gobierno, formado por Geroa Bai, Eh BILDU, Podemos-Ahal Dugu e Izquierda-Ezquerra, que en el Acuerdo Programático  firmado el pasado verano dejaba bien clarito (ojo, dentro del apartado "Pluralidad y convivencia") que el objetivo no era otro que conseguir "una Navarra plural, abierta, euskaldun y orgullosa de sus dos lenguas". Por si alguien no se ha percatado, la Navarra "abierta y plural" de la que se habla en el documento excluye a los castellanohablantes, puesto que euskaldun significa vascohablante. Curiosa manera de enorgullecerse de dos lenguas, una de las cuales ni se nombra. ¿Es posible una Navarra abierta y plural pero euskaldun? Lo dudo. Si es abierta y plural, estará tan orgullosa de un idioma como del otro, digo yo. Así que entre ponte bien y estate quieto, entre el "quevienenlosvascos" y la "normalización lingüística", entre el bombín y la txapela, los docentes plebeyos, los que nos manejamos en inglés pero tenemos la decencia de no decirnos bilingües, los que no hablamos euskera porque hemos venido de una comunidad vecina para ganarnos honradamente el pan y, sobre todo, a los que nadie nos exigió ni una cosa ni la otra cuando accedimos por oposición a la función pública, nos encontramos con que nuestras posibilidades de mejorar mínimamente nuestras condiciones de trabajo (que se limitan a conseguir un destino un poco menos malo del que tenemos) se han reducido a la mínima expresión y empezamos a sentirnos casi en riesgo de exclusión docente. Y es que uno empieza a temer por su futuro. ¿Se nos obligará a identificarnos con algún distintivo para que no haya dudas de que somos unos míseros profesores que enseñamos nuestra asignatura en castellano, no en inglés ni en euskera? ¿Se marcarán nuestras casas, nuestras ropas? ¿Se nos reservarán apartados en los bares y restaurantes, en los medios de transporte, para no mezclarnos con las clases superiores? Eso quienes estamos dentro (mientras Marina no decida sacarnos, al menos). Pero, ¿y los interinos? 

¿Y qué piensa de todo esto nuestra clase política?

UPN, con los cuchillos bien afilados desde que pasó a la oposición, se encuentra enrocado en el "¿lo veis? ¿lo veis?" y en el "ya os lo decía yo" (y no les falta razón, que conste), y pide el cese inmediato del Consejero, al tiempo que avisa de los tremendos estragos que causará en las próximas generaciones el posible replanteamiento de los programas de aprendizaje en inglés. El PPN, en las mismas.

El PSN, aunque también obcecado con la supuesta panacea del inglés, rechaza ambas medidas del Gobierno y se muestra bastante beligerante en la defensa de la sensatez (nunca es tarde si la dicha es buena).

EH BILDU (esperen, que esto es genial) admite que las "formas han dejado que desear", que es lo mismo que reconocer que podían haber disimulado un poco.

Geroa Bai habla de los recortes del PP (manzanas traigo).

Podemos dice que la OPE no mola, pero que a ver, que igual si eso la podríamos apañar y que debe haber consenso pero que si no, pues oye. O algo parecido.

Izquierda-Ezquerra, en esta ocasión más que coherente, pide una rectificación y una OPE "equilibrada" que no se apoye en una "posición muy minoritaria del Parlamento: la de "los grupos nacionalistas" (la Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra aprobó una declaración institucional por la que pedía al Gobierno foral que "reconsiderase" la Oferta Pública de Empleo).

No sé si la OPE se mantendrá (temo que sí), si la lista única saldrá adelante (temo -más- que también). Lo que más me preocupa es que sigue siendo impensable que un Gobierno gestione asuntos como la enseñanza, tan importantes, de forma imparcial. No hace falta consenso. ¿Qué consenso pueden alcanzar partidos tan dispares como los que conforman el Gobierno a la hora de "pensar la educación"? No se pondrían de acuerdo en prácticamente nada. Pero no es lo fundamental. Lo que sí debe haber es voluntad de aplicar criterios exclusivamente técnicos en cuestiones cruciales como la OPE y criterios justos y meritocráticos en la gestión de la listas de contratación. Ha de haber planificación, estudio, análisis de necesidades y búsqueda de soluciones. Nada más. Y, por lo visto, nada menos.

Comentarios

  1. Es lo que tiene levantarse aristotélico.
    La distinción entre potencia y acto no conlleva más que un sinvivir.

    Saludos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario en la entrada