Milá y la Yihad


No pensaba escribir nada sobre este asunto porque ya se ha opinado mucho, pero sobre todo porque estoy seguro de que el rato que pasó José Miguel Mulet en el "pograma" de Risto Mejide emitido el domingo en Cuatro, ese en el que el presentador reía las gracietas (entiéndase por gracietas los bochornosos insultos) de la otrora periodista Mercedes Milá, no fue agradable. Preferí comentar brevemente en su muro de Facebook para mostrarle mi reconocimiento por su asombrosamente civilizada reacción a la injustificable actitud de la Sra Milá, así como por la didáctica explicación que intentó aportar Mulet desde el punto de vista de un experto, en unos momentos en los que el auténtico experto se ve más bien como un personaje folclórico, mientras se reserva el papel de técnico en la materia al embaucador de turno.

He decidido reflexionar sobre lo sucedido porque hace tiempo que vengo dándole vueltas a algo: no tengo claro que Mulet acertara acudiendo al programa de Risto Mejide y aceptando el ¿desafío? de intentar "convenZer" a Mercedes Milá (que ya se había escandalizado, junto a la monja sor Lucía Caram, en su programa "cultural", de mi pobre valoración de Punset) de que la leche no es mala o de que no existen las "enZimas MILAgrosas". Y no lo tengo claro precisamente porque yo mismo, desde que se publicó mi libro Contra la nueva educación, he venido admitiendo prácticamente todas las invitaciones que he recibido para hablar de mi libro y, por extensión, de mi modelo de enseñanza. No hace mucho que comencé a rechazar algunas ofertas que antes habría aceptado de inmediato, después de haber participado en el programa de Ana Rosa Quintana, de igual forma que me han entrevistado en Radio Nacional de España o he charlado con Carlos Alsina en Onda Cero. He hablado con Iker Jiménez en Cuarto Milenio y me ha reseñado Luis Alberto de Cuenca en el Cultural de ABC. He salido en la revista Mía, pero también en El Mundo, El País o La Vanguardia. No he hecho, hasta hace bien poco, distinciones de ningún tipo porque creía que debía hacer lo posible por defender mi posicionamiento a favor de una enseñanza pública basada en el conocimiento y en la evidencia en toda circunstancia, aprovechando que los medios de comunicación me daban voz para tratar de compensar la desproporcionada presencia en los mismos de charlatanes y estafadores educativos. Pero no estoy seguro de que sea buena idea acudir a un programa en el que la "adversaria" es una señora que defiende la pseudociencia y que, estaba cantado, a la primera de cambio montaría un numerito digno de Crónicas Marcianas. Dudo que debamos meternos en la boca del lobo asistiendo a eventos en los que nuestra opinión no se va a escuchar. O se va a tergiversar. O se va a trivializar. Tengo ya algunas experiencias desagradables al respecto. Recuerdo el programa de Jesús Cintora, por ejemplo. Eso sí, he tenido la suerte de haber sido insultado muchas veces, pero nunca en televisión. Sí me he visto debatiendo con personas con las que jamás se me habría ocurrido debatir, en discusiones que de ninguna manera (¡cómo no lo vi!) iban a enseñarme nada ni suponer ningún tipo de beneficio para nadie. No se trata de que uno solo esté dispuesto a discutir con profesionales acreditados, ni de renunciar a hablar en medios pequeños o con menor repercusión, sino de entender que no podemos exponernos a la frivolización de materias tan relevantes como al educación, la salud, la ciencia... Intentar divulgar nuestra opinión para que cale, hacer lo posible por ejercer cierta influencia, puesto que pensamos que nuestras ideas no son descabelladas, no nos puede llevar a inmolarnos públicamente, no por la inmolación en sí, que total, uno ya está hecho a todo, sino porque hablar en un lugar en el que no se nos va a escuchar, quizás sea contraproducente. Estos días, parece que la inmensa mayoría de la gente está indignada con Mercedes Milá por llamar "gordo" a un científico que, como todo el mundo sabe, es algo con una influencia determinante en su capacidad como científico. Mi pregunta es: ¿Para qué? ¿Ha dado un paso atrás la pseudociencia? ¿Algún incauto ha dejado de creer en supercherías? ¿Se valora más el conocimiento que antes de la participación de José Miguel Mulet en el programa?
Estas preguntas me hago desde el respeto y admiración a José Miguel Mulet por su decisión valiente de acudir a un programa, el de Risto Mejide, al que yo no quise ir porque, como digo, sigo firme en mis convicciones, pero dudo de la conveniencia de hacer de ellas una suerte de Yihad. Y he verificado que quienes defendemos la racionalidad nos manejamos mal en un ambiente irracional. Dicho en otras palabras: no me importa que me sacudan. Pero, al menos, que sirva para algo.

Comentarios

  1. Alberto, por suerte, la inteligencia, la ciencia y el conocimiento resisten las coces y los bocados de la burricie y son, a última hora, las verdaderas manos que empuñan el timón, porque lo que los medios de comunicación divulgan como conocimiento está lastrado por un espeluznante componente de histrionismo, superchería, falsificación, disparate, fraude.... De este modo, las Milás, las Acasos, los Punsets, las Esteban o los Cíntoras, es decir los que gritan más, mienten mejor o tienen más mala leche, juegan ahí en su terreno. Cuando la cultura va la telebasura, malo para la cultura (¡y dirán que no soy un gran poeta!). El estilo Telechinque hizo estragos en la televisión y en el mundo de los medios de comunicación españoles.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues así, Pablo. Y hemos de aprender a nadar en esas aguas.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Totalmente de acuerdo contigo, Alberto. Cambié de canal justo a tiempo para presenciar el bochornoso "argumento ad hominem" de Mercedes Milá contra José Miguel Mulet. Y pensé lo que tú: ¿merece la pena? No, si en el programa se presenta la ciencia y la pseudociencia como dos posturas enfrentadas al mismo nivel. Y diré más, si la ciencia es defendida por una persona que conocemos "cuatro" y la "pseudociencia" por una persona "popular", todo ello "moderado" por un presentador cuya postura está decantada de antemano. Y la puesta en escena no tuvo desperdicio: la Milá tumbada cómodamente sobre el sofá y Mulet, en pie, como ante un tribunal. Les faltó ponerle una picota detrás. Entiendo que rechaces ciertas invitaciones. Gracias de todos modos, a ambos. Pero tampoco os vamos a pedir más sacrificios de los necesarios.
    Saludos de Pilar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti, Pilar. La cuestión es que, pese las situaciones desagradables que se puedan dar, se consiga algo, por pequeño que sea. Algunas personas me han asegurado que la participación de Mulet en este programa ha servido para promocionar sus libros (lo cual es bueno para él, claro, pero no es lo fundamental desde el punto de vista del compromiso con el conocimiento, el rigor y la razón) y para que mucha gente se dé cuenta de muchas cosas. Es esta segunda parte la que más dudas me genera. Pero supongo que uno no ve las cosas todos los días con el mismo optimismo. Un abrazo.

      Eliminar
  3. Creo que Josep Pla decía que solo hay que discutir si es para mejorar...

    Pues eso...

    Usted busca razonar, ellos espectaculo.

    Un abrazo, mi admirado Alberto (profesor Atticus)

    José

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por ahí, por ahí iba yo, José. Gracias a usted por la fidelidad y el aliento. Un abrazo.

      Eliminar
  4. Lo raro es que no lo acusara de facha....

    ResponderEliminar

Publicar un comentario en la entrada