jueves, 3 de abril de 2014

Más sobre PISA y la Gomendio. A la caza del profesor.

  

¿Recuerdan aquel capítulo de Bugs Bunny titulado “Temporada de conejos, temporada de patos”? Elmer salía al bosque una vez iniciada la temporada de caza y Bugs Bunny y el Pato Lucas se veían obligados a recurrir a su ingenio para salvar el pellejo, confundiendo al “pobre” Elmer al intercambiar continuamente el letrero “Temporada de patos” por el de “Temporada de conejos”y terminar sustituyendo ambos por otro que decía: “Temporada de Elmer”. Aquí, en el mundo real, y más concretamente en la enseñanza, no hay duda de que se ha abierto la temporada de caza. Pero el objetivo no es un pato ni un conejo; es el profesor. Explicaré a continuación los motivos de tan pesimista consideración.

Se ha hablado ya bastante de los resultados del Informe PISA, ese que cada tres años nos saca los colores. No es momento ahora de analizar por qué los resultados son malos sino de salir al paso, por dignidad profesional, de las penúltimas declaraciones de un político atacando, menoscabando, insultando y desprestigiando a los profesores (en este caso se trata de la Sra Gomendio, Secretaria de Estado de Educación). Vale que los medios prefieran, con demasiada frecuencia, pedir la opinión de vendedores de humo, charlatanes, supuestos expertos y extravagantes innovadores antes que la de los docentes (e incluso cuando a estos la solicitan, siempre en minoría y como elemento discordante y polémico a nuestro pesar). Vale que algunos piensen que trabajamos poco, nuestros alumnos nos importan un bledo y tenemos demasiadas vacaciones. Pero que los políticos, sin excepción, nos echen públicamente la culpa de la mala salud de nuestro sistema educativo, por ahí sí que no paso.

Según esta señora, en teoría una persona con capacidad intelectual, bióloga, ex-investigadora del CSIC y autora de una tesis sobre la reproducción de primates (sobre esto no diré nada), “el modelo vigente” pone “todo el énfasis en el aspecto memorístico del conocimiento”, lo que significa que esta Secretaria de Estado podría serlo por el PP como por el PSOE, pues es de todos conocido el desprecio de la memoria por parte de “la izquierda” (entrecomillo porque no tengo nada claro que hoy día exista realmente una izquierda). En cualquier caso, sea Gomendio de derechas o de izquierdas, su declaración es una estupidez por dos motivos: el primero, porque es falso que el “sistema vigente” (la LOE, descendiente directa de la LOGSE) ponga el énfasis en el aspecto memorístico del conocimiento y el segundo, que la solución a los males de nuestro sistema educativo no pasa por suprimir la ejercitación de la memoria sino, entre otras muchas cosas, por recuperar su valor.

Pero contradicciones políticas y opiniones absurdas aparte, lo grave de las manifestaciones de quien ostenta el cargo, nada menos, que de Secretaria de Estado de Educación, es, como decía más arriba, que endose la responsabilidad de estos resultados a unos profesores que hacemos lo que podemos a pesar de los políticos y sus asesores, a pesar de la perseverancia de unos y otros en modelos fracasados, erróneos y nocivos que abocan a la ignorancia (quizás es lo que se pretende) a nuestros jóvenes. Seguro que nadie pensaría que los profesores de autoescuela son los culpables de los accidentes en carretera. O que los médicos tienen culpa de que un ciudadano enferme. Pues ya ven, los profesores tenemos la culpa de los resultados académicos. Aquí no importa si el alumno quiere aprender o no. No importa si el sistema lo favorece o lo obstaculiza. Si los resultados no son los esperados, acusen al profesor. Así, la especialista en primates denuncia la “metodología anticuada” de los docentes, amenaza con, perdón, anuncia la puesta en marcha de “una plataforma digital para ofrecer cursos de formación a los profesores en competencias pedagógicas innovadoras” y reivindica “el desarrollo del pensamiento crítico y creativo, que es lo que valora el mercado". Resumiendo, que los profesores no sabemos enseñar porque estamos obsoletos pero ellos, los políticos, lo solucionarán enseñándonos a ser innovadores y creativos. Señora Gomendio, a ver cómo se lo digo: Los profesores sabemos muy bien hacer nuestro trabajo. Déjennos ejercerlo. No nos insulten. Pongan los medios para que podamos enseñar en condiciones. Confíen más (o algo) en nosotros y menos en su “mercado” y hagan un esfuerzo por comprender que nadie puede desarrollar un pensamiento crítico sin conocimientos, sin memorización y sin exigencia y reconozcan, todos ustedes, políticos de todos los partidos, que cuando dicen “pensamiento crítico” quieren decir “pensamiento único”. Hasta que no modifiquen sus esquemas mentales y admitan que el conocimiento es dificultoso y que el objetivo de la enseñanza pública es transmitir conocimientos para formar ciudadanos, esto no tendrá arreglo. Y no esperen que los profesores asumamos una culpa que les corresponde solamente a ustedes. Nos defenderemos y recurriremos, como Bugs y Lucas, al ingenio o a lo que sea necesario. A lo mejor, algún día, les toca responder a ustedes.

14 comentarios:

  1. Muy de acuerdo con tu artículo, desde luego las declaraciones de esta señora son una provocación en toda regla de quien sabe que le sale gratis tirar esas palabras al viento.
    Sólo disiento en la opinión que expones en el primer párrafo, cuya comparación con el capítulo de Bugs Bunny me parece muy acertada.
    Dices que la realidad es muy distinta a lo que hacen el conejo y el pato, cambiar los carteles de la temporada de caza. A mí me parece que estamos exáctamente ante el mismo gesto. La Sra. Gomendio se adelanta a que, ante los malos resultados de los informes PISA, a alquien se le ocurra colgar el cartel de “Temporada de politicos / gestores educativos”. Abre la veda del profesor con bombo y platillo para que a nadie se le ocurra pensar que los ideadores del sistema puedan tener algo de responsabilidad en el desastre destapado por el informe en cuestión.
    Desgraciadamente eso pasa en todos los lugares que conozco, España, Comunidades Autónomas, EEUU… Trabajamos en el único sector que ante malos resultados en lugar de culpar a los gestores culpa a los peones.
    En nuestras manos está intentar cambiar el cartel e iniciar la temporada de caza por nuestra cuenta.
    Saludos.

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    1. Gracias, José Miguel. No sé si lo creerás, pero al principio el texto, que luego modifiqué, terminaba casi con tus mismas palabras: "en nuestras manos está cambiar el cartel"...veremos, veremos si es posible que un día nos encontremos un cartel que diga: "Temporada de políticos" y podamos liarnos a trabucazos (metafóricamente hablando). Gracias por tu comentario, que parece de lo más pertinente. Un saludo.

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  2. Pues sí. El truco consiste en cambiar el cartel de la temporada. Al fin y al cabo, se trate de conejos, patos o del propio Elmer, lo que la gente quiere es cazar ¿no? Y qué cacen les da más o menos igual. En nuestro caso, ponerle a alguien el capirote y el sanbenito. Y hasta ahora, éstos somos nosotros.
    Enhorabuena por el artículo.

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    1. Gracias, Xavier. Hay una película danesa reciente que probablemente hayas visto. Se titula La caza. Suelo acordarme de ella cuando algún político intenta sembrar la duda sobre nosotros. Me parece repugnante. Y qué difícil de contrarrestar.

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  3. Completamente de acuerdo. Esta señora apunta maneras...de ministra. Ya me habían advertido de su maldad. Ahora compruebo que la adereza con estupidez.
    Enhorabuena por el artículo.

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    1. Gracias, Eduardo. Mala y estúpida: casi nada.

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  4. Esta señora no llegará a ministra, Alberto, porque el PP se las promete muy felices, pero en 2015, lo mismo no llega ni a los 100 diputados, por mucho que se crean que nos engañan con los telediarios. Los últimos dos días se los han pasado celebrando el descenso del paro, lo que ha sido como celebrar que estamos en 4.795.000 parados: ¿se creen que no nos damos cuenta de estas cosas?

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    1. Hombre, Pablo, por una vez vamos a discrepar: yo creo que volverá a ganar el PP.

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  5. Enhorabuena por tu artículo, Alberto. Acaba de florecer otro filón de estulticia que no deberíamos dejar de explotar hasta su agotamiento. Esta sujeta es una vieja conocida de nuestros blogs. (Permíteme un recuerdo egoísta para con su memoria, citando un artículo que puse en el blog titulado "CHON y guano", en el que, además, tuve la inmensa fortuna de recibir un comentario muy positivo por tu parte). Otro ejemplo del peculiar concepto de "ilustración" que tienen interiorizado los miembros de la jarcia poítica que nos enchufan desde la derecha.
    Como te dije el otro día en Madrid, da gusto leerte, Alberto.

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    1. Lo recuerdo, Manuel, pero había olvidado que hablabas también de la interfecta. Era un artículo brillante. Muchas gracias por tus palabras.

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  6. Hola Alberto, tu cabecera de Atticus ("El hecho de que hayamos perdido cien veces antes de empezar no es motivo para que no intentemos vencer") nos viene que ni pintada ante el nuevo órdago: "la antimemoria".
    Veo que nuestro "admirado" Sr. Barajas ha llegado al fin al Ministerio.
    Tendrán el poder, pero nunca pueden con la razón, por eso nos evitan y nos ningunean. Somos de gatillo fácil en nuestro territorio, por eso prefieren a extras que les hagan las escenas más atractivas ante el espectador.
    Enhorabuena por tu artículo.

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  7. Muchas gracias Juan. Si no es Barajas es el espíritu Barajas el que ha llegado al Ministerio. Que Dios nos coja confesados. Acaban de confluir en el PP sus propias majaderías y las de sus supuestos contrincantes del PSOE. Gomendio ha consegudo la cuadratura del círculo educativo: unir el ometimiento a las leyes del mercado y el desprecio de la memoria, o sea, tontería neoliberal y tontería progre (tonto+tonto=tonto al cuadrado). Como dices, nos podrán doblegar (y está por ver), pero no nos convencerán. ¿Demasiado ingenio? Ya puede ser...

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  8. Querido Alberto: has escrito lo que a mí me hubiera gustado escribir hace tiempo (me faltó paciencia) Ahora estoy jubilado, pero sí te digo: ¡¡dales caña!! Igual no son tan tontos como parecen y les haces pensar un poco.

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  9. Muchas gracias, Martín, por visitar este blog y por tu comentario. Se hará lo que se pueda. Un saludo.

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