Verdadera devoción por la sonata


El otro día un buen amigo me ponía al corriente de un "debate" (entrecomillo porque no hay debate cuando todas las opiniones van en el mismo sentido) que se había perpetrado en Facebook al hilo de aquel programa de televisión al que me invitaron y en el que me tocó intentar razonar contra lo irracional. En Contra la nueva educación menciono y describo la experiencia, que podría haber encajado a la perfección en Amanece que no es poco. Uno de los momentos estelares del evento fue recogido y adaptado por los geniales Els Joglars en su espectáculo VIP (pueden verlo aquí -minuto 01:35). El nivel de surrealismo es tal que podríamos compararlo con el "¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay porFaulkner?" de la película de Cuerda. Sucedió mientras hablábamos de los contenidos "obsoletos", ese lugar común del Neopedagogismo, y preguntaba a mis contertulios cómo aplicar en mis clases sus metodologías chic para, por ejemplo, enseñarles qué es la forma sonata sin recurrir a herramientas "tradicionales" como la memorización. Al unísono, los dos compañeros de mesa me respondieron: ¡"Que la toquen"! Sí, amigos, para que unos alumnos entiendan qué es la forma sonata lo más adecuado es pedirles que toquen una. Una cualquiera, da igual. Qué sé yo, del Beethoven ese. La 23, por ejemplo, que parece sencillita. Creo que, de todo lo ocurrido ese fatídico día, el "momento Sonata" fue el que me causó más perplejidad. Tanta, que por momentos me sentí hasta aturdido. Y piensen que no es fácil escoger un momento porque toda la conversación fue psicotrópica.

Con el tiempo (han pasados ya dos años de mi participación en el programa) , he pensado que quizás hubo en mi pregunta algo que malinterpretaron y que seguramente no era su intención decir que un alumno que no sabe  ni dónde está el do en el pentagrama (ni qué es un pentagrama) puede cuando se lo proponga la Hammerklavier, que posiblemente no nos entendimos. Pero rememorando el acontecimiento al repasar los comentarios de los integrantes del grupo denominado Reduvolution (algunos de ellos ilustres -es una manera de hablar- como Mireia Long, con quien coincidí en una tertulia no hace mucho -información al respecto, aquí-) y saltándome las descalificaciones, que ocupan casi todo el espacio ("elitista", "ignorante", "obtuso", "reaccionario", "espécimen", "perverso autoritarista" -sic-... en fin, lo típico), llegamos a un comentario que no pude dejar de transcribir porque supone, ay, que efectivamente hay quienes piensan que se puede tocar una sonata sin saber ná de ná. Es este (se refiere a mí, claro, y se dirige a Mireia): "Me parece que se merece que le demostremos que podemos componer una sonata sin tener idea de lenguaje musical". Nótese que ya no solo es posible tocar la Appasionata sino componerla. Y no se pierdan el título que el humilde diletante escogería para su composición: "Sonata para un público obtuso". Admirable.

Y lo mejor de todo es que se termina diciendo que "no se puede hablar de temas así con personas que no atienden a los argumentos". Así que ya ven, uno hace lo posible por sumergirse en las procelosas aguas del reverso tenebroso para intentar comprender cómo funciona el lado oscuro y encima le acusan de no querer atender a los argumentos. Vamos a ver: yo no pretendo tener razón en todo. Seguro que me equivoco en muchas cosas. Pero hay algunas de las que estoy plenamente convencido. Una de ellas es que, a no ser que seas un talento fuera de serie (de los que no abundan, por cierto, en las aulas de la ESO) no se puede tocar o componer una sonata sin tener repajolera idea de música. Entiendo que esta idea es menos trending topic que la de interprete (¡o mejore!) a Beethoven en dos sesiones de coaching lúdico y  creativo, pero es así. Llamar a las cosas de otra forma no cambia lo que las cosas son. Como decían en Amanece que no es poco:

- Tú no eres negro, tú eres minioría étnica.
- Sí, minoría étnica. Pero negro como un tizón. 

Comentarios

  1. Deberías cuidar las compañías, amigo mío.
    -María acaso. Vieja conocida nuestra. Si no recuerdo mal, la primera vez que entramos en contacto tú y yo fue porque, casualmente, ambos habíamos dedicado artículos en nuestros blogs a su inenarrable rEDUvolution. De todos modos, el mejor retrato de lo que es en realidad esta señora está en su propio blog, en el artículo Evaluparty. La que se esconde bajo el cabezón de paloma es ella, y esto es lo que entiende por evaluar una de las "innovadoras" a las que nuestros medios prestan hoy más atención:
    http://mariaacaso.blogspot.com.es/2014/02/2014-evaluparty-haciendo-del.html
    -Mireia Long. Por si no fuese ya suficientemente elocuente la egolatría que esta señora despliega en el enlace que tu incluyes, te diré que, como ya sabes, en mi blog hay un artículo sobre ese invento suyo de la pedagogía blanca, he aquí el enlace:
    http://papabloblog.blogspot.com.es/2014/02/pedagogia-blanca-no-es-que-sea-blanca.html
    Este artículo es de lejos el más visitado de mi blog, ya que se ha convertido en una especie de isla en el mar de internet, la única crítica severa que puede ahí encontrarse del poco sostenible negocio de la señora Long y su amiga Azucena Caballero. Hace nada, alguien me ha desvelado que el éxito de mi artículo se debe a que en el seno de pedagogía blanca hay fuertes marejadas y que a muchos les sirve para abrirles los ojos de la realidad en que andan metidos.
    Interlocutoras como estas no están a tu altura, porque tú eres un educador y un analista serio y ellas son vendedoras de humo. Que tengan tanto eco en algunos medios, o no tiene explicación, o tiene una bastante desmoralizadora.

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    1. Mira, no recordaba que la Happens fue quien indirectamente nos "presentó". Ya ha hecho algo bueno. No sé si habrá mucho marejada en ese tipo de grupos, la verdad. A mí me parece que hay una uniformidad bastante notable. Que tengan eco en los medios me preocupa tanto como a ti. Como sabes, escribí el libro con el fin de contrarrestar en la medida de lo posible la hegemonía neopedagogista en su peor versión: el charlatanismo pedagógico. Esta pelea acarrea muchos insultos y descalificaciones y probablemente estemos destinados a perder, pero es una batalla que hay que dar, al menos mientras aguanten las fuerzas. Un abrazo.

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    2. Pedagogía Blanca tiene algo más que marejadas, estoy en condiciones de asegurarlo, por algunos de los comentarios que han llegado a mi artículo e incluso por informaciones que me permitieron escribir algún otro sobre el tema, en concreto, uno en el que Azucena Caballero aparece a careta quitada y presentando lo suyo como lo que es: un negocio puro y duro. Algunas de las personas que han comentado en mi blog, que comentan sin atreverse a dar el nombre, retratan el ambiente interno de Pedagogía Blanca con tintes que apuntan hacia el sectarismo y modos muy autoritarios por parte de la dirección. Por otra parte, que Mireia Long, en ese artículo que tú enlazas, quiera vendernos como mérito que está educando a un hijo adolescente está solo a un paso de pretender que la aplaudamos por el hecho de respirar.

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    3. Bueno, te creo, por supuesto. Y me alegro de que haya voces discrepantes dentro de esos... ¿movimientos?

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  2. Alberto, ya ha salido en varias conversaciones de FB de los últimos días, esta gente es increíblemente ignorante, increíblemente venenosa, muy muy peligrosa. Son los que potencian el "elitismo" de la peor especie, que es el del dinero. Sólo con una burricie y una desfachatez descomunal puede decir lo que comentas de la "Sonata para un público obtuso"..., que son ellos.
    Seguro que cuando vayan a ser operados de una chorrada, no digo una operación a corazón abierto, esperan que el cirujano mire cómo se hace en Youtube.
    Buen domingo.
    Casandra II jajajajajaja

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    1. Entonces querrán al mejor, al más experimentado, al que más conocimientos tenga. Eso no lo dudes. Para los demás, pesudociencia y autoayuda, que da buen dinero...

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  3. En mi caso, me dedico a los idiomas y a veces tratamos de aplicar los postulados de la psicología cognitiva, es decir, que sea el alumno el que llegue, por ejemplo, a deducir la regla gramatical. No digo que no funcione con algunos, pero para la mayoría es una auténtica tortura. Tampoco digo que haya que enseñar de modo tradicional: el quid es la adaptación.
    En cuanto a eso de que para aprender el modo sonata, lo mejor es que toquen una sonata, ¡qué risas me he echado! Si esa era la intención, les doy las gracias. Si no, demuestra una incultura en grado máximo de la música.
    La verdad es que no sé si reír o llorar, ambas acciones llevadas por la pena de ver el esperpento en que se está convirtiendo la enseñanza.
    Marisa

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    1. Esperpento es una palabra más que adecuada, querido Anónimo. Un saludo.

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    2. Siento disentir de Anónimo: no es cierto que "los postulados de la psicología cognitiva" afirmen, "que sea el alumno el que llegue, por ejemplo, a deducir la regla gramatical". En absoluto. La psicología cogtnitiva dice cosas totalmente diferentes; por ejemplo, que para saber hay que estudiar y adquirir conocimientos, y que sin éstos no es posible adquirir nuevos conocimientos. Resulta que la psicología cognitiva apoya las posiciones educativas de Alberto Royo. Debiéramos tratar de no dejarnos comer el terreno sin más.

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  4. Claro que los alumnos pueden tocar una sonata. Se puede inventar una sonata en clase. Se les puede hacer cantar una breve melodía que conozcan, seguida de otra contrastante y luego cantar pequeñas variaciones de esos temas. Se vuelven a cantar otra vez los temas principales y ya está. Eso es una forma sonata. Simple, sencilla, sin necesidad de complicarse. Pero es fácil comenzar por ahí, se lo pasarán mejor, y lo aprenderán, como mínimo, igual de bien, de manera práctica. Y de paso trabajarán la memoria, la entonación, verán que ellos también pueden crear pequeñas formas con pocos elementos, y un larguísimo etc. Basta con echarle imaginación.

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    1. Basta con echarle con echarle imaginación. Ah.

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  5. Déjeles inventarse un nombre para su sonata. Propóngales componer una para el día siguiente. Con beatboxing con sus bocas, ritmos de canciones que les gusten, que traigan guitarras si tocan como aficionados, que formen pequeños grupos. Ponga ejemplos de sonatinas muy sencillas y básicas, fácilmente reconocibles. Y déjeles equivocarse y aproveche esos errores para ver qué conclusiones sacan. Aprenderán mucho más, y será un aprendizaje realmente significativo.

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    1. Lástima no haberlo sabido antes. Nunca es tarde. No deje de visitar este blog para darme más consejos.

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  6. Entonces, sí que se puede tocar una sonata como forma de aprender qué es mientras se trabajan muchos más contenidos, ¿no? Entonces se puede recurrir a más estrategias que la simple memorización para aprenderlo y producir un aprendizaje más significativo y que abarque mucho más, ¿no es cierto? Le estoy haciendo propuestas que lo muestran, no entiendo por qué emplea ese tono para responderme.

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    1. No, lo que usted sugiere no es tocar una sonata sino hacer como que se toca una sonata. Y me da igual que la llame sonata o sonatina. Mire, nunca he dicho que la memorización sea la única estrategia útil sino una más. Lo que dije entonces y digo ahora es que el uso de la memoria (el buen uso, entiéndame) es imprescindible. En aquel programa eran mis ilustres contertulios los que defenestraban la memoria (cosa que usted no hace y agradezco) y a mi pregunta sobre cómo debería explicar a mis alumnos la forma sonata contestaban "que la toquen". Hay diferencias, claro, entre aquel atrevido y surrealista "que la toquen" y lo que usted propone, pero que los alumnos inventen, creen, experimenten... con un esquema similar no solo no está reñido con mis tesis sino que es complementario. Pero, repito, para que lo hagan han de conocer la estructura, han de saber en qué consiste un desarrollo, etc. Depende mucho de nuestro nivel de exigencia, claro.

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    2. Es decir, amigo anónimo, no es que no se puede experimentar con el esquema de una sonata para trabajar los contenidos relacionados con la misma. No solo se puede sino que se debe. La cosa es que no puede ser esta la única estrategia. A ver si ahora me he explicado mejor.

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    3. Lo siento, pero discrepo mucho. Primero: la propuesta que he hecho no es hacer como que se toca una sonata, es tocar una sonata. No es una sonata de Beethoven, pero desde luego que serlo, lo es.

      Y tampoco tienen por qué conocer la estructura a priori. Se puede llegar a la estructura desde el trabajo previo con melodías y juegos. Y desde ese trabajo ir llegando a diferentes niveles de profundización y finalizar con las sonatas de Beethoven (estas, sin tocarlas, claro está).

      De hecho, esta forma de trabajo puede hacerles comprender precisamente por qué a Beethoven no le basta con la estructura sonata: porque ve que las ideas se pueden desarrollar de otras maneras y generar estructuras propias que nacen de su propio contenido.

      La cuestión es que yo leo en su entrada esto: "preguntaba a mis contertulios cómo aplicar en mis clases sus metodologías chic para, por ejemplo, enseñarles qué es la forma sonata sin recurrir a herramientas "tradicionales" como la memorización. Al unísono, los dos compañeros de mesa me respondieron: ¡"Que la toquen"! Sí, amigos, para que unos alumnos entiendan qué es la forma sonata lo más adecuado es pedirles que toquen una. Una cualquiera, da igual."

      Y yo le estoy mostrando que sí es posible enseñarles qué es la forma sonata sin necesidad de partir de la memorización previa, y tocando una sonata. Y precisamente tocando "una cualquiera, da igual" ;-)

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    4. Otra cosa es que usted crea imprescindible que para saber qué es una sonata primero tienen que memorizar la estructura y pasar a escuchar a Beethoven directamente y ser capaces de captar la estructura de oído, a corazón abierto, todos sentados y quietos mientras escuchan al profesor. Vale, pero entonces yo me pregunto, ¿y por qué? Si se puede hacer de esta otra manera (¡y muchas más!) provocando un aprendizaje más significativo en el que trabajan muchas más habilidades en paralelo, y quizá pueda incluso despertar alguna vocación.

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    5. Estimado anónimo (le sugiero, si le parece bien, claro, que firme sus comentarios, porque me resulta extraño dirigirme a una persona anónima): Bienvenida sea su discrepancia. Mis contertulios no proponían lo que usted plantea. No hablaban de partir de la experimentación ni de aprovecharla dentro de una estrategia más amplia. Sencillamente proponían tocar. Nada más. Porque, al contrario que usted, consideran que la memorización no es importante. Y porque consideran que lo que una aplicación puede hacer, para qué lo van a hacer los alumnos. Etcétera. De ahí surgió todo lo demás (no debemos perder de vista el contexto de aquella discusión). Volviendo a la cuestión, a usted le parece eficaz enfocar este asunto desde la práctica y me parece muy respetable. Yo considero más apropiado explicar antes el esquema que sigue una sonata clásica (que no supone mayor esfuerzo -a cualquier cosa llamamos ya memorizar-), como me parece importante que mis alumnos sean capaces de leer una partitura a un nivel básico, lo que no significa que no puedan tocar música sin saber leerla. Creo que no son, la mía y la suya, postura contrapuestas.

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    6. Respecto a su último comentario: no, no es eso lo que yo he dicho. Digo que me parece más adecuado. Le ponía el ejemplo de la lectura musical: Paco de Lucía no sabía leer una partitura. ¿Significa eso que no es positivo leer música?

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    7. Creo que el problema es que usted da por hecho que la única estrategia que me parece admisible es la memorización. Y no es así. En fin, ha sido un placer. Vuelva a pasarse por aquí cuando le apetezca. Un saludo.

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  7. No me siento cómodo poniendo mi nombre, pero si lo prefiere firmaré como Luis para que pueda dirigirse a un nombre.

    Me he ido a ver el debate televisivo para no meter la pata, y el análisis del mismo nos llevaría a otro debate, porque yo discrepo de todos los que estaban ahí en muchas cosas (y discrepo de su análisis de lo que decían sus contertulios, también).

    Pero es que además veo ahora en ese debate que precisamente usted pregunta literalmente "¿cómo explico una forma sonata? ¿Les digo que compongan una?", como si eso no fuera posible. Y sin embargo aquí me está diciendo que, efectivamente, pueden componer como estrategia para aprenderlo.

    Por otro lado, veo que una de las propuestas que le hacen es precisamente usar apps móviles, y a mi me parece una idea fantástica también, otra forma de enfocarlo: hay miles de aplicaciones con las que pueden crear una sonata de manera práctica y entenderla mejor. ¿Habría algún problema por hacerlo así? ¿Sería malo o, por el contrario, les motivaría y de paso les haría además conocer otras posibilidades con las herramientas que tienen a mano?

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  8. Se me había escapado el último comentario: pero es que sus contertulios tampoco le negaban la memoria como algo importante, simplemente le decían que hay otras formas de llegar a la memorización más allá de la idea de clase magistral y sentarse a repetir lo que dicta el profesor. Y en ese punto estoy totalmente de acuerdo con ellos, claro.

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  9. A ver, Luis. Que no, que se ponga vd. como se ponga, no se puede componer una sonata sin conocer las estrategias para hacerlo, aunque sea a nivel rudimentario. Porque de lo contrario lo único que se consigue es meter al alumno en un berenjenal que no le produce más que frustración, porque no se puede aprehender algo sin elementos de referencia. Todo lo demás son recursos peliculeros para tratar de vendernos que, ohcapitanmicapitan, somos todos unos genios. Manipulación de las gordas.

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    1. No manipulo nada, y el señor Alberto Royo me ha dicho que coincide en lo que he dicho, y tiene experiencia también en el tema.

      Una sonata en su forma básica más "académica" (es decir, como abstracción ideal de un fenómeno artístico enormemente complejo que se desarrolla durante décadas y décadas) consta de dos ideas contrastantes, el desarrollo libre de las mismas y una reexposición. Podemos debatir hasta el desaliento cada una de estas partes y cómo las trabajan diferentes autores en diferentes obras y hasta qué punto la hacen compleja. Podríamos hacer lo mismo desde la estructura de un blues hasta la de una sinfonía (desde Haydn hasta Berio), pero espero que coincidamos en que no tendría sentido un debate así.

      Los alumnos pueden componer (o copiar de la música que escuchan, o de propuestas del profesor, o probar diferentes combinaciones de estas posibilidades) dos ideas sencillas y cantarlas una tras otra. Comprobar si es fácil unirlas o no, si "funcionan" como obra o no, debatir por qué y en el proceso trabajar miles de contenidos. Si usted quiere que compongan la Apassionata, estadísticamente podemos decir que es seguro que fracasarán todos, profesor y alumnos, y también probablemente se frustrarán. Pero empezar por aquí e ir introduciendo dificultades poco a poco (modular de un tema a otro, transiciones, crear acompañamientos, etc.) hasta que lleguen a su límite (mejor un poco antes de su límite), es una experiencia interesante que yo he probado con alumnos de secundaria. Y no se frustran si usted sabe llevarlo, sino al contrario, se lo pasan pipa y aprenden lo que no está escrito (y nunca mejor dicho). Si usted simplemente quiere que experimenten y comprueben por qué la forma en sí es un reto y además que valoren la dificultad y los límites a los que la llevan autores como Beethoven, esta es una estrategia estupenda.

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    2. No, no, no "coincido" con lo que ha dicho porque ha dicho usted muchas cosas. He dicho que me parece "respetable" lo que dice y que me parece bien que los alumnos hagan sus experimentos porque eso no es incompatible con lo que yo defiendo. De ahí a "coincidir" hay un trecho. Un saludo.

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    3. A lo mejor entonces yo le he entendido mal esto: "que los alumnos inventen, creen, experimenten... con un esquema similar no solo no está reñido con mis tesis sino que es complementario."

      Porque el anónimo de aquí arriba dice que es imposible, "aunque sea a nivel rudimentario".

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    4. Porque en este caso yo me refería solo a eso concreto, aclaro. Sé que discrepamos en otros puntos.

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    5. Y sigue siendo complementario, lo que no significa que coincidamos. De hecho, creo que es difícil no estar de acuerdo en algo, pero estoy más cerca del "anónimo de aquí arriba" que de usted. De todas formas, le agradezco sus comentarios. Un saludo.

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    6. Entonces me estoy perdiendo. Usted me dice que es posible hacerlo y que es complementario. De hecho incluso me llegó a decir que "no es que no se puede experimentar con el esquema de una sonata para trabajar los contenidos relacionados con la misma. No solo se puede sino que se debe". Se puede y se debe hacer, me dijo. El anónimo dice todo lo contrario: que es imposible hacerlo a cualquier nivel, incluso el más rudimentario. Sin embargo la conclusión es que está más de acuerdo con él que conmigo. Seguramente me estoy perdiendo algo, ruego me disculpe.

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    7. Le explico rápidamente al tiempo que me disculpo porque no puedo entretenerme ahora: creo que se puede y debe experimentar. Sin embargo, componer una sonata, no es posible sin conocer su estructura. Por eso, coincido con usted en que experimentar es positivo. Y en poco más. Un saludo, perdone que no pueda extenderme.

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    8. Aunque discrepo de esta idea, no voy a debatirla y aceptaré esa base: según ese anónimo, sigue sin ser posible sabiendo solo la estructura básica, frente a lo que usted me decía de que puede y debe ser una estrategia complementaria. El anónimo nos está diciendo que nones, que olvídelo, que ni puede, ni debe, que no es complementario y solo les va a frustrar.

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  10. Mire, yo también lo he revisado y parece que hayamos visto distinto programa. En otro momento intento explicarme de nuevo a ver si tengo más éxito. Un saludo.

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    1. Muchas gracias, un saludo.

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    2. Clarisimo. Tan defensores del conocimiento, de la razón, de la argumentación... y no ha sido capaz de dejar claro ni uno solo de sus argumentos. Déjalo, Luis, porque ha quedado nítido: solo hay cerrazón, inseguridad, tradición frente a esa innovación que tanto defenestran pero no saben combatir dialéctica, ni racionalmente. Demostrado: no tienen razón y no saben replicar lo evidente. Saludos. Por cierto, más que el contenido del libro (sin pretender ofender, solo que lo supongo en extremo predecible y -por tanto- carente de interés para mí)lo que me inquieta es el prólogo del gran Muñoz Molina. ¿Será otro caso de aburguesamiento intelectual tipo Antonio Burgos y tantos otros? Lo compraré solo por saciar mi curiosidad. Más saludos.

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    3. Señor mío, mis alumnos y exalumnos me comentan que soy más que razonablemente claro en mis explicaciones. Estaré encantado de aclararle los puntos que precise. Aunque esprobable que usted no vaya a leerlo, si todo le parece tan predecible.

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    4. Pues qué cosas, pero tampoco encuentro razonamiento alguno en su réplica... ¿Será contagioso?
      Qué sencillo es darse golpes de pecho y rechinar de dientes atacando (sin argumentos, oh casualidad)las exposiciones ajenas. Paradójicamente entrando como elefante en cacharrería ajena, acusando de aburguesamientos intelectuales sin tan siquiera haber leído el libro, aunque sea por encima. Se ve que el conocimiento le da urticaria, caballero.
      Un saludo hamburguesado.

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    5. Estimados Luis y Anónimo: sería más productivo, si no quieren participar en el debate con argumentos, dejar los ad hominem a un lado. Yo al menos lo agradecería, no los acepto ni por parte de quienes están en desacuerdo conmigo, ni por quienes están de acuerdo. Gracias.

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    6. Perdón, obviamente quería decir "Fernando".

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    7. Fernando, si ya se ha sentido inquieto por el hecho de que Antonio Muñoz Molina haya prologado mi libro (y eso sin haberlo leído), le advierto que dicho prólogo puede herir su sensibilidad. Avisado queda. Un saludo. cordial.

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  11. Llevo años enseñando a mis alumnos EN EL CONSERVATORIO a escribir sonatas. Por lo que valga, cuando llegan a mí suelen llevar ocho años estudiando música. De las cosas que más les cuestan en el tema sonatístico es entender por qué dos temas contratantes son contrastantes, lo que me lleva a pensar que sólo cantando un par de melodías que de forma casi forzosa deberían ser elegidas por el profesor iban a enteres de poco. Podría llegar a manejarse, con esfuerzo el necesario contraste tonal entre ellos. Pero si queremos salir de la sonatina y llegar a la sonata no veo posible prescindir de las obligadas modulaciones en el desarrollo, a lo que no se llega sin haber estudiado armonía. Ni veo posible que esas modulaciones se hagan de manera grupal. Amigo Luis, por si de esta manera le parece a usted que mi opinión tiene algún peso, le añado una de mis “falsificaciones”, hecha, precisamente, para explicar la forma sonata, y empleando, como usted propone, dos temas previamente conocidos. https://www.youtube.com/watch?v=5OxxKn5D1ZU

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  12. Coincido con esto, tal cosa sería imposible en un instituto, pero ya he dicho que yo no parto de esa definición de la estructura sonata, sino de más arriba aún, más abstracta: dos temas contrastantes, desarrollarlos libremente y reexposición. Más arriba explicaba los beneficios de comenzar así, que realmente es una adaptación de lo que usted me dice que hace con sus alumnos, pero adecuados al nivel de alumnos de instituto. Y nuevamente vuelvo a decirlo: yo he hecho cosas como estas en mis clases. Es posible, diga lo que diga ese anónimo. Quiero decir que este planteamiento que hace usted con sus alumnos en el conservatorio es el mismo que hago yo para alumnos de un instituto, adecuando el nivel de conocimientos.

    Por otro lado, por lo que estoy viendo en sus videos y su blog, sospecho que coincidiremos en que el que sus alumnos lleven ocho años en el conservatorio no significa que les hayan enseñado música más allá de tocar el instrumento y leer partituras cuando le llegan a su clase. Quiero decir que mi experiencia con alumnos de Grado Profesional en un conservatorio es que a nivel auditivo en cuestiones básicas (no hablo de armonía) muchas veces no van más lejos que muchos alumnos de instituto.

    Por último, felicitarle: es fantástico que para explicar también el profesor invente. Inventar no es solo cosa reservada a personas geniales y que los demás no debemos ni intentar, de la misma manera que componer una sonata no significa ser capaz de componer la “Patética”.

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    1. Pues coincido en casi todo, y créame que le agradezco su tono y felicitación. Únicamente me queda la duda de cómo realizar un desarrollo libre. Ciertamente el desarrollo motívico-temático es algo tan intuitivo que la mayoría de improvisadores de cualquier cultura llegan a dar con él, pero estamos hablando de muchachos que no tocan o tocan poco. El desarrollo armónico tonal, ya lo hemos descartado previamente. ¿Una nueva parte contrastante? No es una situación sin precedentes, pero aún quedaría por explicar la sonata convencional (si tal cosa existe). Con todo, si llegan a entender lo que son dos temas contrastantes con ejemplos prácticos, mucho tenemos ganado.

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  13. No hay nada que agradecer por el tono, no entendería otro.

    Efectivamente, se puede desarrollar de manera intuitiva, e incluso partir de improvisaciones para hacerlo, sin saber lo que se está haciendo y analizarlo posteriormente (mediante grabaciones, por ejemplo). Pero hay muchas otras maneras que implican un mayor grado de conciencia, como analizar los propios temas creados (o dados por el profesor) y ver qué motivos son los más característicos (si hay saltos interválicos o al contrario, si hay pausas (silencios, por ejemplo), si constan de notas largas o cortas, si se canta/toca fuerte o suave... Y jugar con esas ideas básicas. Se pueden anotar, quienes sepan escribir. Quienes no sepan, pueden ir grabándolos y fijarse en ellos repitiendo las grabaciones. Y se sorprenderá, si no lo ha probado, de cuántos podrán hacer mucho incluso de memoria, si no les exige cuando están comenzando que sean precisos.

    Evidentemente, con un grupo que usted no conoce y con el que no haya trabajado nada de esto previamente, puede llevar mucho tiempo plantear algo así. Pero confío en que nadie comience un curso directamente con la sonata (sigo hablando del instituto, no el conservatorio, aunque tampoco lo haría en el conservatorio, particularmente), sino que pueda haber trabajado varias de estas cuestiones con los alumnos previamente. Unos, si saben, con sus guitarras, flautas, teclados, etc. Los que no, cantando, con palmas o lo que haga falta. Todo vale, todo es posible, y trabajaremos muchas cosas en este camino si sabemos aprovecharlo. Los beneficios a largo plazo serán mayores y más significativos.

    No estoy descubriendo el mundo, todo esto que describo aquí groseramente son técnicas más que contrastadas en diversas metodologías de manera práctica.

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    1. Que es exactamente lo que más resulta de agradecer. Aunque no he estado en ninguna de sus clases, amigo Luis, sus comentarios demuestran que sabe de qué está hablando. Me aventuro a suponer que consigue usted grandes resultados con la sonata (que tampoco es, en ningún caso, una pieza por la que yo fuera a empezar. ¡Enhorabuena!

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  14. Muchas gracias, es un placer debatir así.

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  15. Al amigo "Fran Javier Gonzalez-Velandia Gomez" le invito a que pase por aquí a analizar Scriabin conmigo si quiere. Es una invitación sincera, puede ser divertido. Si quiere también nos ponemos con Berio. O Telemann. O nos modernizamos y nos ponemos con Cendro (si sabe quien es) y compañía. No pensaba que haría falta algo así, que estaba argumentando de manera clara, racional y educada, pero como él prefiera, la invitación está hecha.

    Y que intente Rosen (aunque mejor actualizarse, pero vale) con alumnos de instituto, que es de lo que se habla aquí. Mucha suerte con ello. Si quiere también hablamos precisamente de lo que dice Rosen, que a lo mejor no se ha fijado bien.

    Pero sobre todo, de manera especial, le invitaría a que debata sobre lo que he estado diciendo hasta ahora, que es de lo que va el post. Quedo a la espera de noticias.

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  16. Qué bien se han apañado sin mí. Vuelvan, vuelvan, que la próxima vez les saco algo para picar.

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  17. Señor “como se llame” (no lo interprete como un desprecio; es evidente que usted no se llama Luis):

    Dice que se siente “indefenso” ante mi “actitud” y que se ha visto obligado a escribir en otro blog distinto a este, perteneciente a uno de los intervinientes en esta discusión, desde que ayer decidí establecer la moderación previa en el mío tras su último comentario, que borré. Es posible que me haya equivocado eliminándolo, lo cierto es que le he dado vueltas y no estoy seguro de haber acertado, pero me parece un exceso por su parte hablar de “indefensión” cuando la mayoría de los blogs funcionan con moderación previa y es el autor el que decide si publica o rechaza los comentarios de los participantes. Según esta premisa, debe sentirse usted indefenso en muchos sitios. Y también me parece excesiva la matraca (permítame la expresión) que ha dado usted desde el momento en que no se le ha dado la razón (no sé qué esperaba, la verdad). Tan es así que ha llegado a decir que yo estaba de acuerdo con usted (cosa que no es cierta, aunque me he esforzado por entender su punto de vista y admitir que podría haber un punto de encuentro entre su postura y la mía, que son muy, muy distintas –de ahí que dijera aquello de la “tolerancia” que a usted le ha resultado tan ofensivo y que en realidad se refiere a que suelo ser abierto a discutir con quien opina, en principio, de forma radicalmente diferente a mí-) o a insinuar que otros, cuyas ideas han quedado claramente expuestas, le conceden a usted la perra gorda. Verá, no tengo interés en alargar este sarao que empieza a parecerse a una tertulia televisiva, pero sí quiero aclararle algunas cuestiones.

    Obviamente, no me ha obligado usted a debatir, pero su insistencia en que reconozcamos que nos ha convencido y que solo usted está aportando argumentaciones racionales roza lo infantiloide. Como lo es reservarse para usted el calificativo de “civilizado”, que no le niego, sugiriendo que los demás no lo somos (no le voy a contar cómo nos recibirían a algunos en otros foros y grupos de Facebook y lo que uno ha podido leer de sí mismo por la red). Según usted, en otra parte ha sido insultado y yo debí acudir en su ayuda en lugar de “jalear” y “dar palmas” (ele). Verá, cada uno es mayorcito para expresarse como mejor considere. En este mismo blog hay un comentario favorable a sus tesis de alguien que entró como elefante en cacharrería; ante la ponderada respuesta de aquel que usted, con acierto, ha considerado “justo y razonable” (no como yo, por supuesto), salió usted repartiendo culpas al 50% y acusando a ambos de argumentar ad hominem. En este caso no fue usted, en mi opinión, ni justo ni razonable.

    Sigo ahora.

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    Respuestas
    1. Está en su derecho de considerar que tengo un problema de “sesgo cognitivo”, tanto como de sospechar que me huelen los pies, pero no hable usted de “mal trato” o de “indefensión” porque no es cierto. Y desde luego no en este blog. Es verdad que ayer borré su último comentario (por primera vez, pues, como ya le he dicho, jamás lo había hecho antes) porque me pareció desafortunado. No obstante, lo copio a continuación para que no piense que tengo intención de ocultar información. Decía usted lo siguiente:

      “Le propongo algo mejor: que participe usted en el debate, en vez de ir a su grupo de Facebook a mostrar su acuerdo con quienes me han llamado "gilipollas", "capullo musical" o dicen que no tengo "ni puta idea de música", entre otras lindezas y rehuyendo mis argumentos, mientras dice usted que es demasiado tolerante. Realmente decepcionado. Actitud tribal, instintos primarios de tribu cerrada contra cualquiera que ose discrepar, además de manera agresiva. Pura reacción. Quizá debería haberlo esperado. Seguramente sí y es culpa mía por esperar otra cosa.

      También insisto en invitar a esos señores que en la distancia me insultan, a que vengan aquí a debatir sobre todas estas cuestiones y todas esas otras que dicen sobre Scriabin o quien quieran. Pero por favor, que actualicen la bibliografía. Estaré encantado de solventar cualquier duda que tengan sobre esos autores, ya ven que me encanta dialogar y aportar argumentos.
      Si en estos días me animo, a lo mejor hago un análisis pormenorizado de ese debate televisivo, porque volver a verlo me ha parecido sumamente interesante y muy relacionado con todo esto que estoy diciendo. Me refiero a su actitud en el debate, al igual que en ese grupo. Muy revelador todo".

      Inmediatamente después añadía:

      “Definitivamente revelador de su verdadero talante y carácter que borrara mi mensaje, un mensaje correcto y educado. Qué rápido se revela la gente".

      Aprovecho para reiterar que no creo que se pueda quejar usted del caso que se le ha hecho en este blog. Hay nada menos que cincuenta comentarios y han participado en la discusión profesionales a los que tengo un gran respeto. Tengo la sensación de que lo que usted quiere no es debate, pues debate ha tenido. Usted quiere que se le dé la razón. Y eso ya es demasiado. Y además se vende como una persona educada y “civilizada” mientras pone en duda la actitud, capacidad y talante de los demás. Y eso está feo. En definitiva, analice usted el debate de televisión desde la perspectiva que le parezca mejor, saque sus conclusiones y ya está. Nadie se lo impide. Pero sepa que a partir de ahora, para evitar situaciones desagradables, este foro estará moderado. Considérelo una falta de talante. O de talento. Usted mismo. Ah, le parece a usted que no firmar los comentarios no le da ventaja. A mí me parece que sí. Las valoraciones que usted hace están dirigidas a mí. Las que yo pueda hacer, a alguien que se hace llamar Luis pero evidentemente prefiere no dar la cara. No tiene obligación de hacerlo, pero me reconocerá que las condiciones de uno y otro a la hora de manifestarnos no son las mismas.

      Nada más. Bueno, sí: he revisado todos mis comentarios, aquí y allá. No creo haberle faltado al respeto. No obstante, si en algún momento ha sido así o he utilizado alguna expresión fuera de tono, le pido disculpas. Y en adelante trataré de ser más cuidadoso. No es este tono bronco el que quiero para mi blog.

      Saludos.

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    2. Y para "enterrar la sonata de guerra", le dejo una sonata preclásica en este caso, de Scarlatti. Una de mis preferidas.

      http://www.youtube.com/watch?v=6E45FJPeOpQ

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