España debió perder. Una crónica para docentes.


Sé que no es un buen día para decirlo, pero alguien debe hacerlo. España (perdón, la selección estatal -no está en mi ánimo ofender a nadie-) no debería jugar la final del Eurobasket. Y no la debería jugar por una simple cuestión de equidad, inclusividad y algunas otras razones que esgrimiré a continuación para defender que no es justo que Francia, con ese himno tan bonito que hasta salía en Casablanca, se pierda la final.

Primero: ¿Acaso (uy, uy, uy) Francia no merece el mismo reconocimiento que España? Alguno me dirá: “pero España ganó”. Ya, ¿y solo por eso deja a Francia sin su final? Yo apuesto por un Eurobasquet inclusivo y no segregador en el que nadie destaque y, por supuesto, nadie quede atrás. La equidad, amigos, es nuestra Utopía. 

Segundo: ¿No será una mala influencia para nuestros jóvenes el exceso de competitividad de Gasol y compañía? ¿Qué opinaría al respecto un psicobaloncescista? Nada bueno, seguro. Tanta ambición no puede ser positiva para nadie. 

Tercero: Estoy convencido de que los franceses, que conocen sin duda a Paulo Coelho (sus libros han sido traducidos a más de setenta idiomas, así que al francés, con toda seguridad), habrán deseado con todas sus fuerzas ganar el partido de ayer, incluso lo habrán visualizado. ¿¿Qué ha podido ocurrir?? Descartando que Coelho pueda estar equivocado, alguna culpa de ello tendrá nuestra selección, digo yo. ¡Malditos arrogantes faltos de empatía! ¿Se fijaron en cómo, de forma insultante, defendían cada ataque del contrario, cómo iban, como la insolente hormiguita, anotando punto a punto, tiro libre a tiro libre, acortando distancias, perseverantes? (¡Perseverantes!) Y aún se permitió Gasol decir que iban "a por el Oro". ¡¡¡Elitismo!!!

Cuarto: ¿Y qué ha fallado en Francia? Diría que ha sido un conjunto de factores, como:

a.- Un posible exceso de autoritarismo de su míster. Quizás, en lugar de establecer el sistema de entrenamiento mediante una tertulia dialógica o una democrática asamblea con sus jugadores para adaptar los entrenamientos a la diversidad de intereses y capacidades, impuso de forma tiránica lo que debía hacerse. Y ya se sabe que esto no funciona. Y además está muy feo.

b.- Puede ser también que el entrenador no haya sido capaz de motivar a los jugadores franceses y que estos olvidaran durante el último cuarto y la prórroga los consejos de Coelho. En este caso, quedan disculpados y la Federación francesa tendría que destituir de inmediato al entrenador, que no debería ejercer nunca más.

c.- Se me ocurre también que el míster galo quizás se haya quedado anclado en el baloncesto tradicional, ese que los carcas dicen que tiene como fin encestar. Sugiero que desde ¡¡YA!! se plantee adaptarse al siglo XXI y comience a fomentar en sus chicos otros valores más acordes con los tiempos, a trabajar las inteligencias múltiples, a innovar, a dejarse de tanto tirito y tanto bloqueo y apueste de una vez por las nuevas tecnologías. Y de paso, que olvide las aburridas charlas en el vestuario. ¿Qué les va a enseñar a sus jugadores en una época en la que todo se encuentra en internet? ¿Es que Parker no tiene un smartphone en el que instalar una aplicación de pizarra táctica?

Aquí quedan estos consejos de experto. Tómenlos en cuenta. Soy músico y no he jugado al baloncesto más que con los amigos y hace años, pero he visto muchos partidos de baloncesto y les aseguro que sé de lo que hablo. 

Comentarios

  1. Aún has jugado, aún. Todavía recuerdo tu pelota de basket amarilla :) Pero no tenías buen perder, qué conste ;) Abrazos desde México!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que nunca he sido políticamente correcto. Y jugar para no encestar no lo veo...¿conoces a alguien que juegue a perder? No recuerdo esa pelota...ay, mi memoria, para que digan que no es importante...otro abrazo de vuelta.

      Eliminar
  2. Sigo un hilo, interesado por saber lo malo de Keating y encuentro esta singular entrada en la que quizá podría añadirse lo contraproducente de que, en un deporte de equipo, todo el esfuerzo y el mérito del ganador recayera en una sola persona.
    En fin.

    En todo caso, ahora que ya no estamos en casa ajena, estaría muy interesado en conocer tus argumentos sobre el profesor Keating.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Estimado tocayo: Puede estar seguro de que le daré mis argumentos, en cuanto me sea posible. Bienvenido a este blog y un cordial saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oiga, estoy pensando que también me puede usted contar por qué le extraña que ponga pegas al Sr Keating.

      Eliminar
    2. Para que todos podamos saber el terreno en el que nos movemos, dejo enlace al artículo que, en los inicios de mi blog, escribí sobre los métodos (y los propósitos de Keating).
      Mientras, sigo leyendo los enlaces que El guachimán ha tenido la deferencia de adjuntar.
      Gracias a ambos.

      Eliminar
    3. No veo el enlace, a ver si puede ponerlo de nuevo. Aquí dejo uno a una entrada en la que hago referencia a Keating. Cuando tenga un rato tranquilo intento comentarlo. Un saludo.

      http://profesoratticus.blogspot.com.es/2015/06/los-deberes-no-son-para-el-verano-o.html?m=1

      Eliminar
    4. ¡Qué cabeza la mía! Hice el copy, pero se me olvidó hacer el paste.

      http://www.comunsinsentido.com/2011/06/carpe-diem.html

      Ahora espero que lo vea, tocayo.

      Eliminar
    5. Ahora sí. Lo leeré con calma. Gracias.

      Eliminar
  4. Alberto, otra cosa que percibí yo tanto en las charlas como en las tácticas del entrenador francés fue un claro abandono de lo emocional. Naturalmente, eso se paga.
    Me voy, por otra parte, a tomar la libertad de dejarle dos enlaces de mi blog a Alberto Secades, acerca de Keating y de Bégaudeau.
    http://papabloblog.blogspot.com.es/2015/06/cata-contra-keating.html
    http://papabloblog.blogspot.com.es/2010/12/la-clase.html
    Un saludo y perdona el atrevimiento.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Faltaría más, Pablo. Como si estuvieras en tu casa. Esto me recuerda que tenemos pendiente el asunto del tal Cata (¿o era Catá?), pero, si no estoy equivocado (releeré el artículo que enlazas), sobre el profesor Keating estábamos más o menos de acuerdo. Un abrazo

      Eliminar
    2. No sabía yo que Bégaudeau era el de "La clase", película que no he visto y que tenía pendiente.

      Gracias. Tengo tarea para el fin de semana.

      Eliminar
  5. Yo diría que a Francia le faltó trabajar por proyectos, terapia emocional, inteligencias múltiples (con cinco y el entrenador no basta) y centrarse en una especialidad, el básquet. La realidad nos presenta problemas complejos, no simples de si básquet, fútbol... no, la solución a problemas complejos pasa por la creatividad. Pues eso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un comentario tan pertinente como impertinente, Xavier. Gracias. ¿¿Cómo pude olvidar el aprendizaje por proyectos??

      Eliminar
  6. Estimado Sr Secades:

    Ya he podido leer en su blog la entrada sobre Keating y el carpe diem. No creo que haya tanta discrepancia como, quizás, pensó al leer mi comentario en el Café de Ocata. Mis reservas ante quienes pretenden emular al Profesor Keating tiene que ver, más que con el personaje, que de alguna manera también, con la interpretación que se ha venido haciendo del mismo. Creo que la historia se desarrolla en un ambiente muy concreto (un centro privado, rígido, autoritario, casi asfixiante) que hace difícil su extrapolación. Por ejemplo, ¿en un centro público de hoy, un instituto de enseñanzas medias, para entendernos, ¿sería positiva la figura de un Sr Keating? Por otro lado, tengo ciertas (muchas) reservas ante la necesidad que algunos ven de "romper los esquemas tradicionales" dela educación (entiendo que la actividad de enseñar es ya tradicional porque su sistemática, por mucho que sea siempre perfectible, no dejará de ser la misma, a no ser que queramos modificar el fin de la enseñanza, que puede estar ahí la clave- y permitir o fomentar que los alumnos "busquen su propio camino", pues entiendo que es el maestro el que debe indicar al alumno hacia dónde debe dirigirse y cómo. Un alumno formado podrá, después, escoger con mayores garantías (no con todas, claro) de acierto.

    Por último, dice usted que "el trabajo duro no excluye la diversión". Y debo disentir. Creo que, en ocasiones, lo excluye por completo, lo que no significa que no resulte de provecho, aunque no sirva de esparcimiento. Qué duda cabe que si además de provechoso es placentero, tanto mejor.

    Un cordial saludo

    ResponderEliminar
  7. Cinco puntualizaciones:

    1 — No planteé ninguna discrepancia al respecto de Keating, porque no sabía los motivos por los que Vd. recelaba de él, así que me limité a plantear una pregunta para conocer sus argumentos.

    2 — Vistos los suyos, asumo que parte de nuestras diferencias (si es que en realidad existen) parten del hecho de que ambos prestamos atención a procesos distintos: Vd. atiende a la Educación (en concreto a la enseñanza secundaria); yo lo hago a la Formación. Pese a que compartan muchas cosas, algunas las separan. El juego de las diferencias (y matices), aplicado a Educación versus Formación, es demasiado sutil para que pueda enumerarlo aquí, aunque podría ser un reto interesante abordarlo al alimón, desde perspectivas que pueden resultar complementarias. Es una invitación que le planteo. En todo caso, quiero imaginar que las diferencias relativas al contexto Acaso sirvan como explicación a las desavenencias que, con reiteración, Barajas (disculpe el necesario tuteo).

    3 — La pedagogía blanda (como la política blanda, o la psicología blanda, o la literatura blanda, o tantas otras disciplinas que han adquirido una blandura excepcional en estos tiempos blandos que corren) ha producido un esperable reblandecimiento en el público en general. La facilidad para hacerse pasar por experto, la falta de criterios discriminatorios para establecer qué tiene sentido y qué carece de él, la permisividad al intrusismo y a la palabrería, todo ello multiplicado, conduce a un panorama en el que débiles mentales, sin ningún armazón intelectual, se permitan sostener disparates que, en lugar de provocar que se les embreara y se les sentara maniatados encima de un caballo al que se azotaba su grupa para expulsarlos del territorio, como se hizo en tiempos en los que había alternativas al ahorcamiento, logran el aplauso de una cohorte de descerebrados.

    4 — La película “La clase” se ubica en otro terreno: el profesor demuestra ser un incompetente, infantil, barriobajero, prepotente y lleno de prejuicios. No soy capaz de imaginar cómo fue posible que organizara el revuelo que organizó (en su momento). Agradezco haberla visto cuando el río se había calmado.

    5 — Creo que Catà se mueve en una órbita distinta a Bégaudeau. Lo intuyo más cercano a Keating. El mensaje a sus alumnos se incluye en una órbita que comparto: hay tiempo para el trabajo y tiempo para la diversión. Eso es lo que justifica que yo afirme que uno no excluya al otro. Es más, sostengo que ambos son imprescindibles. Eso no quiera decir que deban ser simultáneos.

    En fin, lo dejo (por ahora).

    Saludos y gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Entonces puede que yo interpretara mal su pregunta "¿Qué tenía de malo Keating?". dando por hecho que había una discrepancia que puede que no exista. O al menos no una discrepancia total. Trataré de leer con calma su comentario. Un saludo.

      Eliminar

Publicar un comentario en la entrada