lunes, 9 de noviembre de 2015

Populismo pedagógico y marketing educativo. La normalización de la estafa



Hoy no estoy de buen humor. Ayer, mientras ejercía el house cleaning, escuché en R.N.E. al pedagogo de moda: José Antonio Marina. Admirable lo suyo. Incómodo ante las críticas que ha recibido su propuesta más mediática, demogógica y populista (la de que los docentes cobremos en función de lo malos o peores que seamos -cómo sabía él que ofendería a algunos pero contentaría a otros, a aquellos que disfrutan cuando ven que se le zurra al funcionario por privilegiado, caradura y holgazán), la radio pública le dio un espacio para que pidiera disculpas. Ah, no, esperen, que no fue eso lo que hizo. Déjenme que haga memoria. Veamos, si no recuerdo mal, se reafirmó en la sugerencia de que cada uno cobrásemos según nuestra valía, tachó a los que se (nos) habían (habíamos) sentido atacados de susceptibles ("tics de autodefensa" -con minúsculas- "que no vienen a cuento", llamó Marina a las reacciones impertinentes), insinuó nuestra limitada capacidad intelectual (los críticos no le hemos entendido, dijo) y alegó que todo había sido "sin querer". Bravo por él.

No quiero entrar en los motivos por los que la radio pública toma partido por el pedagogo oficial, asesor del ministro y azote del docente común, ni en la ausencia de alguien que pudiera servir de contrapeso a las argumentaciones del filósofo. El debate no fue tal, más bien una apología de Marina, con dos profesores universitarios  que defendían sus mismos postulados. No quería entrar en esto, pero voy a entrar un poco. ¿Este es el servicio público que ofrece R.N.E.? ¿No ha detectado nadie en este medio de comunicación que hay quien no está de acuerdo con lo que Marina defiende? ¿Debe silenciarse al disidente? ¿Hemos de tragar con la línea pedagógica hegemónica sin rechistar? Bien, no quiero seguir por aquí. He enviado a R.N.E. una queja que tendrá, seguro, consecuencias extraordinarias y será tomada como motivo de reflexión por sus dirigentes. Pero seguro. Tampoco voy a lamentarme por el trato que un colega como Marina, Catedrático de instituto, nos está dispensando, insistiendo en que los profesores "no estamos bien formados", asegurando que no queremos que se nos evalúe, aunque sí dejaré muy, muy claro, para que no haya lugar a dudas, que personalmente no tengo el más mínimo problema en que se me evalúe. Ahora bien, si se me ha de evaluar, que me parece muy bien, primero, que me examine alguien que sepa más que yo de mis especialidad (y que esta capacidad para juzgar mis conocimientos esté acreditada); segundo, que se pidan conocimientos sobre mi materia y no se me examine de otras cuestiones subjetivas y/o vaporosas (mucho menos, morales); y tercero, que se haga extensiva tal evaluación a todo aquel que desempeñe un cargo público (no olvidemos la imprescindible evaluación de la capacidad de Marina como asesor, conferenciante o floricultor).

Pero a lo que iba hoy no era tanto al hecho (la estafa educativa que se está perpetrando, que se lleva tiempo perpetrando) sino a su normalización, para lo cual es imprescindible que solo se escuche la versión oficial y cuanto más a menudo mejor. Así, los políticos ya no buscan convencer a nadie sino ganar audiencia, recurriendo a lo que sea necesario: Soraya baila, Pedro Sánchez telefonea a Jorge Javier, Albert Rivera hace de copiloto de rally, Pablo Iglesias canta por Krahe, Rajoy se va de cañas con Ana Rosa... incluso los debates ya no sirven para contrastar ideas sino para demostrar buen rollito,camaradería y tonito cordial. Estamos, más que nunca, en la era del marketing,. Todo se compra y se vende. Me los quitan de las manos, oiga. Lean:

El marketing, como la disciplina que recoge el conjunto de estrategias, aspectos, herramientas necesarias para impulsar cualquier actividad empresarial, es esencial como palanca impulsora de acción en estos momentos convulsos que nos ha tocado vivir (...) Este libro traslada la idea de que el marketing, como visión, es el eje sobre el que debe pivotar toda a acción de cambio en los centros educativos. Y es que, el marketing, contra la conceptualización básica que se tiene comúnmente, es un área que abarca toda la dinámica de trabajo que se desarrolla desde la institución educativa. Las estrategias que todo centro debe adoptar sobre su cliente, su producto (el proyecto educativo), la marca, la prestación del servicio o su comunicación, son aspectos que se deben abordar desde y a través de una visión de marketing para optimizarlas y sacarles el máximo provecho posible (...) El autor pretende lanzar propuestas que sean de aplicabilidad para el progreso de las instituciones y centros. Con un objetivo final: facilitarles el proceso de cambio que les faculte su adaptación a las realidades futuras. "Fundamentos del marketing educativo". Jaime García Crespo. Editorial Wolters Kluwer. Abril de 2014.

Hace un tiempo, solo leer "marketing educativo" nos habría hecho ponernos en guardia. Sin embargo, cada vez nos resulta más familiar. Y una vez interioricemos y asimilemos esto del marketing pedagógico, no habrá marcha atrás. La normalización del conflicto que buscaba ETA, aplicada por fin a la estafa educativa. Lo que hoy es ya normal, ayer no lo era. Y anteayer ni siquiera lo imaginábamos. Existe solo el discurso que se difunde y se repite insistentemente, aunque sea equivocado, aunque sea fraudulento. El que no llega a los ciudadanos, el que se disimula, se acalla y se amordaza porque distrae, molesta y revela el truco, este discurso, por bien construido que esté, por muy sensato que sea, es como si nunca se hubiera engendrado. Por eso estamos tan en inferioridad de condiciones, tan en condiciones adversas, que no tenemos más remedio que afinar nuestros razonamientos, redoblar esfuerzos y no ceder. Y perseverar.

NOTA: De ninguna manera equiparo a los terroristas con los comerciantes de la educación (DE NINGUNA MANERA), que a alguno lo veo venir. Solamente comparo estrategias. Y esto es solo el principio. No nos quieran evaluar. Nos quieren devaluar.

12 comentarios:

  1. Acertadas reflexiones, como siempre Alberto. Ánimo y a resistir a esta devaluación y desprestigio de lo público (que lleva tantos años de moda, sobre todo en el sector educativo).

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    1. Gracias, Ismael. Vencerán pero no convencerán.

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  2. Nauseabundo el párrafo todo que cita. Con esa pretensión de dioses de adecuar las instituciones educativas a las realidades futuras (dándolas por ya conocidas).. Las realidades futuras, su interés presente.

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    1. Sí que lo es, Martín, tan nauseabundo como imperante.

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  3. Mucho me alegro de ver que se te escucha en ABC, aunque poniendo la faz y la foto del señor Marina; espero que algún día, cuando pongan tus palabras, pongan también tu cara (todo se andará). Es importantísimo que las voces de los que no comulgamos con las ruedas de molino imperantes también se oigan en los grandes altavoces.

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    1. La verdad es que yo no tengo queja de ABC, Pablo. Siempre han sido amables conmigo y han publicado de forma fiel lo que opino, sin objeciones (ni alteraciones) de ningún tipo. La foto es lo de menos. Otra cosa es que pusieran la de Atticus Finch/Gregory Peck...

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  4. No es que nos quieran devaluar. Estamos devaluados hace mucho tiempo, Alberto.

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  5. No puedo estar de acuerdo con vuestras críticas. Andáis confundidos. El meter una cuña en la Docencia es lo más significativo de los últimos años en la Docencia. Críticas y crítica. ¡Y no proponéis nada! Sólo os va el sueldo? Decid qué proponéis.

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