"El hecho de que hayamos perdido cien veces antes de empezar
no es motivo para que no intentemos vencer".
Atticus Finch.
jueves, 22 de septiembre de 2016
Deberes. Abolición YA.
Sobre los deberes
he habladoaquí,aquíyaquí(a propósito delprograma
de Cintoraal que fui
invitado). No hace mucho me hicieron algunas preguntas (entre ellas una sobre
esta cuestión) para el programaCuarto Milenio Zoom,
que dedicará uno de sus capítulos a la educación, y que será emitido
próximamente. Según me dijo la redactora, pensaban entrevistar también a una
chica que se llama Eva Bailén (y que aparecía igualmente en “Cintora en la
calle”) y se ha hecho muy popular por unacampaña
contra los deberesque
deslumbró a los medios de comunicación en la que se sugería que las tareas
escolares habían robado la infancia a los pobres infantes. Ha escritoun
librorecientemente sobre
este mismo tema. Supuestos expertos y gurús de la educación, así como
charlatanes del más variado pelaje, se posicionan también con frecuencia contra
de los deberes como solo lo haría un fanático (que, según Francis Bacon, es
aquel que “no quiere pensar”) porque las argumentaciones son realmente pobres.
Pero, claro, en la educación todo ha de ser blanco y melifluo, no sea que
alguien se traumatice. Y además se puede sostener sin criterio, sin experiencia
y sin pruebas. Total, en la enseñanza todo vale. Y a veces hasta cuesta
(dinero, digo).
Los penúltimos en aparecer como integrantes de
esta cruzada anti-deberes tan trending topic son los de laConfederación Española de
Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado(CEAPA), que se han lucido
especialmente al solicitar firmas“para acabar con la
práctica de los deberes como método de educación”. Como lo leen. Si uno lo lee rápido puede
confundirse y pensar que se trata de una campaña para prohibir la ablación del
clítoris o, qué sé yo, la brujería (¿quizás el reiki?)… pero no, su fin es
terminar con esa práctica de tortura llamada “deberes”. Resulta que, para la
Asociación de Padres, es “un método de aprendizaje erróneo” (no imagino a los padres
y madres de los pacientes de un hospital juzgando como equivocados el
diagnóstico, tratamiento u operación de un médico, pero ya saben que sobre este
oficio de enseñar, todo el mundo sabe más que nosotros). Pues sí, los deberes
“vulneran”, dice la CEAPA, “los derechos del niño” porque “no respetan su
tiempo libre” (algo que, parece, sí respetan los padres que apuntan a sus hijos
a cuarenta extraescolares semanales -papá y mamá estamos en contra de la
competitividad pero nuestro chico tiene que tocar el piano, hablar inglés y ser
cinturón negro de kárate-), porque han “convertido” a padres y madres en
“profesores a la fuerza” (¿a la fuerza? ¿obligan los niños a sus padres a
hacer con ellos la tarea? ¡Qué juventud!)… En fin, no vale la pena analizar todos
los desatinos que la CEAPA ha tenido a bien (o a mal) exponer públicamente.
Quedémonos con que quieren, los papás y mamás de esta asociación, “una
educación integral” (será con harina rica en salvado, por aquello del tránsito).
Perdonen que me tome todo
esto un poco a chiste. En realidad, no tiene ninguna gracia. El asunto de los
deberes sería discutible si se planteara con un mínimo de seriedad. Pero no es
así como se hace. No se pide racionalizar los deberes. No se advierte sobre su
exceso. Se pide su supresión. Y no se aporta ni un solo dato que corrobore las
supuestas maldades de los deberes, sus terribles perjuicios para la salud
mental, física o emocional de nuestros alumnos e incluso (se lo juro) se nos
acusa a quienes ponemos objeciones de “charlatanes” y “demagogos” (los
pájaros tiran a las escopetas, parece todo una broma). Y, por si esto fuera
poco, hacen trampa cuando se les pregunta y entonces se refieren a los “deberes
abusivos” porque, obviamente, no es lo mismo hablar de “deberes” que de
“deberes abusivos”. No pediríamos a los médicos que dejaran de proponer
tratamientos o recetar medicamentos porque un tratamiento no resultara adecuado
o un medicamento no produjera el efecto esperado. Por supuesto que los deberes
abusivos no son buenos. Y por supuesto que unos deberes mal planteados tienen
poco sentido. ¿Eso significa que debemos prohibirlos? ¿Pero es que nos
hemos vueltos locos?
Si
queremos discutir sobre los deberes, hagámoslo. Pero hagámoslo los
profesionales de la enseñanza. Y hagámoslo con seriedad. En primer lugar, tal y
como yo lo veo, entiendo que los alumnos con dificultades son los que más
necesitan que sus profesores les manden unas tareas bien diseñadas y
proporcionadas según su edad y nivel (y adaptadas, si es necesario). En segundo
lugar, hacer deberes permite al alumno detectar dudas que el profesor podrá
aclararle, y también repasar lo que ha visto en clase y el alumno más capaz ya
habrá aprendido. Incluso le servirá para ejercitar hábitos como laconcentración, la disciplina o la constancia, que nunca están de más. En tercer
lugar, la falta de tiempo que tiene los críos y que les impide jugar, subirse a
los árboles o coger caracoles se debe a que muchos padres los apuntan a piano,
judo, inglés y a no sé cuántas extraescolares más. En cuarto lugar, hablemos de
evidencias. Las hay que demuestran que los deberes favorecen en general el
rendimiento académico. Aquí enlazoun
artículo fantásticode Marta
Ferrero con abundante bibliografía (más que recomendable visitar su blog). Pero
puede que el problema sea que lo que menos importa a los chamanes y entusiastas
de la ignorancia sea el rendimiento académico. Lo que les preocupa es solo el
"bienestar" del alumno (que sea un zoquete no parece inquetarles,
mientras se encuentre a gusto). En este caso, admito que los deberes pueden ser
una molestia y sacarlos de su “zona de confort”, que diría aquel… o sea, un
fastidio. Y eso me lleva a la pregunta clave: ¿qué pedimos a la escuela? Si
aspiramos a que forme, culturice y proporcione conocimiento, si se quiere que los
profesores enseñemos para que los alumnos puedan educarse, habrá que aceptar
que los deberes (así lo demuestra la evidencia) favorecen este objetivo. Si la
única ambición es que sean felices y tengan en orden los chacras, encomendémonos a las
constelaciones familiares, a las metodologías alternativas, a las terapias a base de apionabo... o a las clases
particulares. Y ante cada nueva ocurrencia disparatada digamos lo que Don Latino a Max en Luces de Bohemia: "¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!"
Estoy completamente de acuerdo, Alberto. Se debate mucho sobre si mandar o no deberes cuando curiosamente hay evidencia sólida que permite responder a esta pregunta con detalle y rigor.
Aunque toda generalización conlleva injusticia, para una gran mayoría de padres las extraescolares son una forma de alargar, de alguna manera, la jornada escolar, es decir, tenemos a los chicos colocados un par de horas más, mientras que los deberes son una pelea diaria (Juanín, hijo, ¿quieres dejar la consola y ponerte a hacer los deberes?) y un tener que estar pendiente, ayudar (en más de un caso estudiar para poder ayudar), etc. Por eso los deberes son tan incómodos para muchos padres, exactamente la misma incomodidad que la jornada contínua o que las vacaciones de ocho semanas. Insisto en la injusticia de las generalizaciones; no todos piensan así, pero, por desgracia, la burrez y la cortedad de miras son mayoritarias, como se demuestra todos, todos, todos los días.
Bueno, Alberto, como es habitual, nos ha tocado otra vez coincidir defendiendo a la escuela de un disparate promovido por esos que acostumbran a meterse en lo que no saben. ¿Cuándo entenderemos en España que la escuela es muy importante y no es razonable maltratarla? Que a este festín de los deberes se estén apuntado no solo los comensales habituales, sino también consejerías y ministerios preocupa mucho. Te felicito por este excelente artículo. Un abrazo.
Yo ya no sé, Pablo, si preocuparme o desesperarme. Esto es una locura. Es el mundo a revés. Hacer tareas es malo. Las tarimas son clasistas. Los profesores no son los únicos que saben. A la escuela se va a ser feliz y no a aprender. Madre mía, es que ni Valle-Inclán.
Me voy a permitir hacerte una objeción, Alberto: por lo que está pasando ya desde hace bastante en la educación, lo que habría que deducir es que los profesores son los únicos que no saben. Mira, por ejemplo, en este caso: ¿se ha molestado alguien en recabar nuestro punto de vista? A mí lo que más me indigna es la complicidad de consejerías y ministerios, que se están dejando arrastrar por personas que se mueven por intereses particulares.
Ahora ya sabemos que algún malvado inculcó en la mente de Sergio Rodriguez la malsana idea de practicar 50 tiros libres al inicio y final de cada entrenamiento. Sin duda lo hizo con la intención de coartar su bienestar y creatividad. De haberlas ejercido, sin duda, el equipo nacional de baloncesto hubiera llegado al final del partido por el bronce contra Australia, con una ventaja tal que no se habría decidido en dos tiros libres a falta de 2 segundos.
Excelente artículo. ¿Por qué no hacemos un experimento más y dejamos que los padres den clase y evalúen? De verdad. Cualquier padre sabe cómo motivar,sabe más que nosotros y sabe lo que su niño necesita. Por favor,que entren los padres en el aula ya....que parece que esta es la solución
Gracias a ti Alberto, por tu libro y por este blog, que es como un refugio en medio de una tormenta. Si no fuera por Ricardo Moreno, por ti y por otros como vosotros, muchos nos sentiríamos como en una obra surrealista
Gracias por esta ventana de lucidez y debate riguroso. Yo, que no tengo el don de la palabra "bien puesta", intento difundir tus artículos y los de otras personas sensatas para contrarrestar estos vendavales de sinsentido.
El presidente de la CEAPA se ha puesto en evidencia esta tarde en la Cadena Ser con un batiburrillo de argumentos que no ha sabido defender. Ha hablado de que se "anula la vida privada" de las familias en los fines de semana en los que ¡oh! se pretende recuperar el tiempo que durante la semana no pueden dedicarse.
Estimado señor: que usted argumente su opinión faltando el respeto con insultos burdos a quien piensa de otra manera, demuestra cómo está la educación y que usted posiblemente de pequeño hizo muchos deberes en casa que le pudieron ayudar, aunque lo dudo, a conseguir el título académico q posee, pero q no le han enseñado a adquirir ningún principio de tipo moral, como el respeto a la opinión de los demás, la tolerancia,la empata, etc q hacen más falta a nuestra sociedad q el mero hecho de repetir y repetir tareas en casa. Aunque puedo estar de acuerdo en q los extremos no son buenos, todo en su justo equilibrio es lo ideal. Un profesional de la educación con 20 años de experiencia..
Julia: ¿es este su blog o solo colabora en él? http://ceip-pedroantonio.blogspot.com.es/ Me he molestado en entrar y lo primero que he visto es un artículo en el que se congratulan del comienzo de los recreos divertidos en su colegio y del consiguiente reinicio del concurso de peonza. Usted dice que lleva veinte años como profesora, y yo, que llevo más de treinta, le digo que, entre el concurso de peonza y los deberes, para la escuela, no hay discusión: se ha creado para que los niños aprendan, luego lo importante son los deberes, a no ser que queramos vaciar la escuela y cargárnosla. Quiero señalarle algunas cosas: -Que usted opte por la peonza y ataque a los deberes, no la deja en muy buen lugar como profesional. -Relea el mensaje que le ha puesto usted a Alberto y quizás se dé cuenta de que necesita mejorar en escritura. -No argumente con mentiras y descalificaciones: Alberto no ha insultado a nadie en su artículo, ni ha faltado al respeto, muy al contrario de lo que ha hecho usted (si no me cree, relea con paciencia su mensaje-galimatías). -Y empiece por argumentar, porque usted no ha argumentado nada, sino que se ha limitado a soltar una serie de insidias, presuposiciones y tópicos mal escritos y mal hilados, un conjunto de sandeces que nada tienen que ver con el contenido del artículo que usted comenta. -Aprenda a respetar, ya que parlotea tanto acerca de moral, tolerancia, empatía y todas esas cosas tan importantes, no las trivialice.
Para Julia: Te equivocas al criticar a Alberto por la “falta de respeto por la opinión de los demás”, porque si las personas son dignas de respeto, sus opiniones no siempre lo son: a veces son respetables y a veces son deleznables. ¿O es acaso respetable la opinión de quien dice que los negros son inferiores? Si alguien dice que el comienzo del mundo fue tal y como cuenta el Génesis, la opinión no solo no es digna de respeto, sino que a los demás nos asiste el derecho de revolcarnos por el suelo de la risa. Eso sí, a quien sostiene esa memez no hay porque perseguirlo, ni privarlo de sus derechos de ciudadano, pero no se puede quejar si los demás le consideramos tonto de capirote. Las opiniones delirantes de los pedagogos me parecen tan poco respetables como las opiniones de quienes sostienen que el mundo fue creado en seis días, o la de los creen en las apariciones marianas, o la de los que creen en los echadores de cartas, o de los que creen en la superioridad de unas razas sobre otras, y no es nada malo decirlo a gritos, porque las imposturas hay que denunciarlas y no merecen la ningún respeto. Y si los impostores se mosquean, pues qué les vamos a hacer.
Querido Ricardo: Cuando alguien me dice que hago parodia de una metodología extravagante y claramente estúpida, suelo decir que no se puede hacer parodia de algo que ya es paródico. Y, además, resulta más sano tomarse una tontería con humor que enfadándose. Lo que ocurre es que hay gente que se atreve a aconsejarnos a los profesores que sigamos sus orientaciones estrafalarias y luego no admiten que algunos pongamos pegas. Del profesor se puede decir cualquier cosa. Eso sí, no te defiendas que te dirán de todo. En fin, ladran, luego... Un abrazo.
Con este tema sucede lo mismo: se dice que los deberes vulneran los derechos de los niños y los padres (¡los padres!) deciden que no es una buena herramienta didáctica. Y no podemos opinar al respecto. Así estamos. Pues callados no nos vamos a quedar.
El debate de los deberes está abierto en varios países. Parece que en España pasamos más horas haciéndolos que el común de nuestros vecinos, lo que no se traduce en mejores resultados educativos. Yo no estoy por eliminarlos, pero sí por racionalizarlos, como apunta este comentario de Alberto Royo. En mi caso - el inglés- puede ser un ejercicio de gramática, una lecturita o un vídeo sobre números (esto último lo disfrutaron mucho mis alumnos de primero de ESO y lo recordarán en el futuro, que es de lo que se trata). Lo que no conviene es marcar tareas muy repetitivas (ocurre más en primaria), imposibles sin la ayuda de un adulto o que generen sensación de impotencia en el alumno por inabarcables. O sea, sentido común. Y sin olvidar que en secundaria tienen seis clases cada día y todos los profesores no podemos exigirles dedicación absoluta. O sea, de nuevo, sentido común.
Estoy completamente de acuerdo, Alberto. Se debate mucho sobre si mandar o no deberes cuando curiosamente hay evidencia sólida que permite responder a esta pregunta con detalle y rigor.
ResponderEliminarMe temo que el rigor no está de moda. Qué le vamos a hacer.
EliminarAunque toda generalización conlleva injusticia, para una gran mayoría de padres las extraescolares son una forma de alargar, de alguna manera, la jornada escolar, es decir, tenemos a los chicos colocados un par de horas más, mientras que los deberes son una pelea diaria (Juanín, hijo, ¿quieres dejar la consola y ponerte a hacer los deberes?) y un tener que estar pendiente, ayudar (en más de un caso estudiar para poder ayudar), etc. Por eso los deberes son tan incómodos para muchos padres, exactamente la misma incomodidad que la jornada contínua o que las vacaciones de ocho semanas. Insisto en la injusticia de las generalizaciones; no todos piensan así, pero, por desgracia, la burrez y la cortedad de miras son mayoritarias, como se demuestra todos, todos, todos los días.
ResponderEliminarGracias por el comentario. Un saludo.
EliminarBueno, Alberto, como es habitual, nos ha tocado otra vez coincidir defendiendo a la escuela de un disparate promovido por esos que acostumbran a meterse en lo que no saben. ¿Cuándo entenderemos en España que la escuela es muy importante y no es razonable maltratarla? Que a este festín de los deberes se estén apuntado no solo los comensales habituales, sino también consejerías y ministerios preocupa mucho. Te felicito por este excelente artículo. Un abrazo.
ResponderEliminarYo ya no sé, Pablo, si preocuparme o desesperarme. Esto es una locura. Es el mundo a revés. Hacer tareas es malo. Las tarimas son clasistas. Los profesores no son los únicos que saben. A la escuela se va a ser feliz y no a aprender. Madre mía, es que ni Valle-Inclán.
EliminarMe voy a permitir hacerte una objeción, Alberto: por lo que está pasando ya desde hace bastante en la educación, lo que habría que deducir es que los profesores son los únicos que no saben. Mira, por ejemplo, en este caso: ¿se ha molestado alguien en recabar nuestro punto de vista? A mí lo que más me indigna es la complicidad de consejerías y ministerios, que se están dejando arrastrar por personas que se mueven por intereses particulares.
EliminarBien apuntado.
EliminarAhora ya sabemos que algún malvado inculcó en la mente de Sergio Rodriguez la malsana idea de practicar 50 tiros libres al inicio y final de cada entrenamiento. Sin duda lo hizo con la intención de coartar su bienestar y creatividad. De haberlas ejercido, sin duda, el equipo nacional de baloncesto hubiera llegado al final del partido por el bronce contra Australia, con una ventaja tal que no se habría decidido en dos tiros libres a falta de 2 segundos.
ResponderEliminarSin duda. Buena observación. Bienvenido.
EliminarExcelente artículo. ¿Por qué no hacemos un experimento más y dejamos que los padres den clase y evalúen? De verdad. Cualquier padre sabe cómo motivar,sabe más que nosotros y sabe lo que su niño necesita. Por favor,que entren los padres en el aula ya....que parece que esta es la solución
ResponderEliminarMuchas gracias, Anais. Pero mejor no dé ideas...
EliminarGracias a ti Alberto, por tu libro y por este blog, que es como un refugio en medio de una tormenta. Si no fuera por Ricardo Moreno, por ti y por otros como vosotros, muchos nos sentiríamos como en una obra surrealista
ResponderEliminarTodos nos sentimos un poco así. Muchas gracias por tu amabilidad.
EliminarGracias por esta ventana de lucidez y debate riguroso. Yo, que no tengo el don de la palabra "bien puesta", intento difundir tus artículos y los de otras personas sensatas para contrarrestar estos vendavales de sinsentido.
ResponderEliminarPues te lo agradezco mucho, Isabel. Un saludo.
EliminarEl presidente de la CEAPA se ha puesto en evidencia esta tarde en la Cadena Ser con un batiburrillo de argumentos que no ha sabido defender. Ha hablado de que se "anula la vida privada" de las familias en los fines de semana en los que ¡oh! se pretende recuperar el tiempo que durante la semana no pueden dedicarse.
ResponderEliminarNo lo he escuchado pero me lo puedo imaginar.
EliminarEstimado señor: que usted argumente su opinión faltando el respeto con insultos burdos a quien piensa de otra manera, demuestra cómo está la educación y que usted posiblemente de pequeño hizo muchos deberes en casa que le pudieron ayudar, aunque lo dudo, a conseguir el título académico q posee, pero q no le han enseñado a adquirir ningún principio de tipo moral, como el respeto a la opinión de los demás, la tolerancia,la empata, etc q hacen más falta a nuestra sociedad q el mero hecho de repetir y repetir tareas en casa. Aunque puedo estar de acuerdo en q los extremos no son buenos, todo en su justo equilibrio es lo ideal. Un profesional de la educación con 20 años de experiencia..
ResponderEliminarEso es lo que defiendo: "un justo equilibrio". No ha entendido usted nada. Un saludo cordial.
EliminarJulia: ¿es este su blog o solo colabora en él?
Eliminarhttp://ceip-pedroantonio.blogspot.com.es/
Me he molestado en entrar y lo primero que he visto es un artículo en el que se congratulan del comienzo de los recreos divertidos en su colegio y del consiguiente reinicio del concurso de peonza. Usted dice que lleva veinte años como profesora, y yo, que llevo más de treinta, le digo que, entre el concurso de peonza y los deberes, para la escuela, no hay discusión: se ha creado para que los niños aprendan, luego lo importante son los deberes, a no ser que queramos vaciar la escuela y cargárnosla. Quiero señalarle algunas cosas:
-Que usted opte por la peonza y ataque a los deberes, no la deja en muy buen lugar como profesional.
-Relea el mensaje que le ha puesto usted a Alberto y quizás se dé cuenta de que necesita mejorar en escritura.
-No argumente con mentiras y descalificaciones: Alberto no ha insultado a nadie en su artículo, ni ha faltado al respeto, muy al contrario de lo que ha hecho usted (si no me cree, relea con paciencia su mensaje-galimatías).
-Y empiece por argumentar, porque usted no ha argumentado nada, sino que se ha limitado a soltar una serie de insidias, presuposiciones y tópicos mal escritos y mal hilados, un conjunto de sandeces que nada tienen que ver con el contenido del artículo que usted comenta.
-Aprenda a respetar, ya que parlotea tanto acerca de moral, tolerancia, empatía y todas esas cosas tan importantes, no las trivialice.
A mí "profesional de la educación" me suena como cuando a las putas les llaman "profesionales del sexo". Este tipo debe de ser una meretriz educativa.
EliminarEstimada Julia:
EliminarTendrá usted veinte años de experiencia docente, pero no deseo ni su comprensión lectora ni su ortografía para ninguno de mis hijos.
Un saludo
Para Julia:
ResponderEliminarTe equivocas al criticar a Alberto por la “falta de respeto por la opinión de los demás”, porque si las personas son dignas de respeto, sus opiniones no siempre lo son: a veces son respetables y a veces son deleznables. ¿O es acaso respetable la opinión de quien dice que los negros son inferiores? Si alguien dice que el comienzo del mundo fue tal y como cuenta el Génesis, la opinión no solo no es digna de respeto, sino que a los demás nos asiste el derecho de revolcarnos por el suelo de la risa. Eso sí, a quien sostiene esa memez no hay porque perseguirlo, ni privarlo de sus derechos de ciudadano, pero no se puede quejar si los demás le consideramos tonto de capirote.
Las opiniones delirantes de los pedagogos me parecen tan poco respetables como las opiniones de quienes sostienen que el mundo fue creado en seis días, o la de los creen en las apariciones marianas, o la de los que creen en los echadores de cartas, o de los que creen en la superioridad de unas razas sobre otras, y no es nada malo decirlo a gritos, porque las imposturas hay que denunciarlas y no merecen la ningún respeto. Y si los impostores se mosquean, pues qué les vamos a hacer.
Ricardo Moreno Castillo
Querido Ricardo: Cuando alguien me dice que hago parodia de una metodología extravagante y claramente estúpida, suelo decir que no se puede hacer parodia de algo que ya es paródico. Y, además, resulta más sano tomarse una tontería con humor que enfadándose. Lo que ocurre es que hay gente que se atreve a aconsejarnos a los profesores que sigamos sus orientaciones estrafalarias y luego no admiten que algunos pongamos pegas. Del profesor se puede decir cualquier cosa. Eso sí, no te defiendas que te dirán de todo. En fin, ladran, luego... Un abrazo.
EliminarCon este tema sucede lo mismo: se dice que los deberes vulneran los derechos de los niños y los padres (¡los padres!) deciden que no es una buena herramienta didáctica. Y no podemos opinar al respecto. Así estamos. Pues callados no nos vamos a quedar.
EliminarEl debate de los deberes está abierto en varios países. Parece que en España pasamos más horas haciéndolos que el común de nuestros vecinos, lo que no se traduce en mejores resultados educativos. Yo no estoy por eliminarlos, pero sí por racionalizarlos, como apunta este comentario de Alberto Royo. En mi caso - el inglés- puede ser un ejercicio de gramática, una lecturita o un vídeo sobre números (esto último lo disfrutaron mucho mis alumnos de primero de ESO y lo recordarán en el futuro, que es de lo que se trata). Lo que no conviene es marcar tareas muy repetitivas (ocurre más en primaria), imposibles sin la ayuda de un adulto o que generen sensación de impotencia en el alumno por inabarcables. O sea, sentido común. Y sin olvidar que en secundaria tienen seis clases cada día y todos los profesores no podemos exigirles dedicación absoluta. O sea, de nuevo, sentido común.
ResponderEliminarEl menos común de los sentidos, dicen...
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